Portada Cibercafé a la derivaUn título y una portada que puede llevarnos al equivoco porque esta obra no es otro sheinen de amores adolescentes sino más bien todo lo contrario. Tras unas primeras páginas que puede reforzar esta impresión, poco a poco la obra va girando sobre sí misma hacía unos parajes mucho más oscuros y sobre todo más adultos, más relacionados con un shonen de catástrofes y terror que con comedias sentimentales.

Un manga que en un principio podría pasar por una copia barata de Aula a la deriva de Umezu, pero que a poco que le demos una oportunidad sabrá ganarnos para la causa aún a pesar de la similitud de la premisa original. Algo totalmente achacable a su autor, Shuzo Oshimi, un mangaka de los que conviene tener en mente.

Otra sorpresa más que llega a nuestro país de la mano de Milky Ways, una editorial que parece haber tomado el relevo en la publicación de manga más allá de los circuitos comerciales como ya demostró con su La chica a la orilla del mar. Obra a obra, esta editorial va publicando en nuestro mercado obras y autores que ya tienen cierta trayectoria y celebridad en su Japón natal, como es el caso de Shuzo Oshimi, autor de este manga.

Un autor que gusta de entrar en la psicología de los personajes poniéndolos en situaciones límites y mostrándonos sus reacciones más animales y menos civilizadas. En Cibercafé consigue engancharnos en un solo tomo que pese a ser claramente una presentación sabe ponernos en situación y dejarnos totalmente enganchados con un final que reconozco ha levantado mi sorpresa.

Habrá que seguirle la pista a esta serie para ver los derroteros de la misma, porque por lo visto en esta primera entrega la cosa promete.

Gustará a los amantes de las historias shonen más allá de los cánones tradicionales y sobre todo a aquellos que disfrutan con obra de catástrofes como Hakaiju o la mencionada Aula a la deriva.

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