Detalle de la portada El papiro del César

Portada El papiro de CésarHan pasado ya casi dos años desde que el guionista Jean-Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad abrieran un nueva etapa en las aventuras de los héroes galos con “Astérix y los Pictos”, un álbum que dejaba un gran sabor de boca gracias a la recuperación de los pilares de las historias clásicas: humor, pequeñas referencias históricas y casi ausencia de guiños a la actualidad. Un prometedor comienzo que debería confirmarse en el nuevo álbum, a sabiendas de que no tendrían el colchón de unos álbumes anteriores horrorosos y unos lectores ansiosos de hacer borrón y cuenta nueva. Lamentablemente la llegada de “Astérix: el papiro del César” no supone un paso más hacia la recuperación de los personajes, sino un leve acercamiento a los planteamientos del último Uderzo.

La historia se desarrolla íntegramente en la Galia, en el momento en que llega a la aldea Doblepolemix, un periodista y corresponsal (inspirado en J. Assange), con el capitulo robado de la “Guerra de las Galias” en el que Julio César narra sus derrotas ante los galos y asume su incapacidad para conquistar toda la Galia. Mientras los romanos intentan recuperar el manuscrito, Astérix, Obélix y Panoramix emprenden un viaje al bosque de los Carnutes para que el decano de los druidas registre el papiro y pueda transmitirse de manera oral a lo largo de los tiempos. Como se aprecia en la pequeña sinopsis, la censura y el control por parte del poder de la información se convierten en el eje de la historia. Al igual que hacía Uderzo, encontramos multitud de referencias a la actualidad, desde un protagonista basado en el fundador de Wikileaks, hasta un druida silbando por una caña dando un sonido de “Tuit, tuit” rodeado de pajaritos azules, pasando por una absurda insistencia en las palomas mensajeras con jerga informática en los diálogos de los romanos. Un recurso que puede ser efectivo en el momento pero que lo hace anacrónico a medio/largo plazo.

Viñeta Ásterix El pápiro de César - 02En lo referente a los personajes de la aldea gala, Ferri mantiene los mismos roles sin apartarse demasiado salvo en el caso de Obélix, en donde apreciamos una insistencia – con desigual resultado – en explotar su ingenuidad (y a veces estupidez) a modo de contrapunto de lo que se desarrolla en la acción. Todo sabemos como es el personaje e incidir solo en ese aspecto de su personalidad le perjudica gravemente.

Al igual que ocurría en el anterior album, uno de los aspectos más positivos de “El papiro del César” es su apartado gráfico. Aunque el dibujo de Asterix no acaba de ser fino (no transmite como el resto de héroes galos), sus páginas de 8-10 viñetas están tratadas con mimo, con atención por el detalle y no dejando nada al azar. A Didier Conrad le gusta lo que está haciendo, sirve a la historia y eso se nota, manteniendo la esencia de Uderzo pero introduciendo algún que otro plano compositivo propio. No busca el lucimiento aunque éste se deja entrever en la viñetas de media página que sirven para sorprender al lector ante una situación dada.

A modo de resumen podríamos decir que “El papiro del César” es un cómic correcto en el que se nota que sus autores siguen maniatados por la leyenda de sus personajes y su creador. Eso condiciona la propuesta y no puede evitar, en parte, decepcionarnos. No mejora a su antecesor y eso no es buena noticia.