Portada Lobezno: Arma XMucho antes de convertirse en Lobezno, y años antes de encontrarse con el profesor Charles Xavier, Logan era simplemente un hombre sin propósito. Deshonrosamente expulsado del ejército, él deambulaba por las calles más sórdidas de la ciudad, peleando en bares y encontrando alojamiento en los más miserables y asquerosos albergues.

Este escenario sombrío sirve como punto de partida para la audaz propuesta que Barry Windsor-Smith prepara para uno de los más famosos personajes de Marvel. Creo que estaba claro, desde fines de los 70s, que Lobezno estaba destinado a la grandeza; y cuando apareció por primera vez en las páginas de “X-Men”, la historia de los mutantes cambió para siempre. Tal vez, lo más cautivador de este guerrero canadiense era su pasado, un misterio que ni el propio mutante con garras podía aclarar.

La naturaleza defectuosa de Lobezno, la constante lucha entre su lado humano y su rabia de Berserker, provocarían a menudo conflictos con sus compañeros X-Men. E incluso para el Profesor X era difícil ayudar a Logan, un hombre demasiado viejo para ser uno de sus alumnos, pero también demasiado inestable como para ser abandonado a su suerte.

Entonces, ¿qué pasó con Logan? ¿Qué lo llevó al borde del abismo? La respuesta se puede encontrar en “Arma X”, una extraordinaria miniserie (originalmente publicado en Marvel Comics Presents # 72-84, de marzo a septiembre de 1991) que se centra en los primeros días de Logan, antes de entrar en el negocio de los superhéroes. Barry Windsor-Smith nos muestra a un hombre con un caso grave de abuso crónico de alcohol, un borracho que es secuestrado por una rama secreta del gobierno canadiense. La tarea: llevar a cabo una serie de experimentos en él; la meta: convertirlo en la máquina de matar más letal, reemplazar al hombre con un arma perfecta.

Podemos ver el dolor infligido a Logan, el proceso para injertar adamantium es una terrible tortura que sólo podría sobrevivir un mutante con un factor de curación. Pero esas habilidades curativas funcionan únicamente en el cuerpo. ¿Qué pasa con la mente? Rápidamente, Logan pierde la cordura, y en ese estado vulnerable sufre un lavado cerebral a manos de los científicos encargados del proyecto. “Su subconsciente es desnudado… Su alma cercenada… Y rayada hasta el hueso”, Logan se ve obligado a actuar como una bestia, luchando constantemente contra lobos, osos y tigres siberianos. Por supuesto, una vez que ha destrozado a estos animales salvajes, comienza a cazar seres humanos.

Arma X es una hazaña artística increíble, de una gran destreza técnica. Barry Windsor-Smith, el mejor artista de los 70s, nos sorprende con una innovación gráfica que diferencia este trabajo de su legendaria etapa en Conan the Barbarian. No resulta inesperado observar cómo las preciosas líneas y la atención meticulosa hacia los detalles, características de Conan, dan paso a acabados de aspecto más áspero. Si en los 70s Barry Windsor-Smith era como un artista del Renacimiento haciendo cómics, o como un Durero trabajando en Marvel, en los años 90 él es un artista que ha adoptado plenamente el movimiento expresionista, y es como un Francis Bacon regresando a Marvel después de una ausencia prolongada. La evolución artística, después de todo, es lo que define la carrera de este artista británico que dibujó sus primeros números de Conan imitando a Jack Kirby, antes de descubrir su propio (y magnífico) estilo.

Para este proyecto en particular, Barry Windsor-Smith violó las reglas. Y el resultado es incluso mejor gracias a ello. En primer lugar, redujo considerablemente la cantidad de páginas enteras, y diseñó páginas con 10 o incluso 11 viñetas, algo raro entonces y aún más raro hoy en día. Así que cada vez que aparece una página entera, es una imagen tremendamente impactante e intensa; esto sirve como un contraste en comparación con el resto de páginas, en la que cada viñeta sirve como una pieza del rompecabezas que debemos completar en nuestra cabeza. Tomemos, por ejemplo, una página de 10 viñetas que ofrece una información visual imprescindible: a partir de un primer plano de la cara de Logan, pasamos a un pequeño detalle de los cables que después serán conectados a su cuerpo, a partir de las células vistas en un microscopio, pasamos a las pesadillas que Logan experimentará, a partir del laboratorio pasamos a la habitación de hotel barato en el que se hospeda el canadiense. Por supuesto, las escenas violentas son espectaculares, aunque mi favorita probablemente sea la última, donde llegamos a ver al mutante con garras mutilando y matando a decenas de soldados. Una excelente composición.

Como Larry Hama explica en su introducción, Arma X “es una fusión perfecta de escritura y dibujo, uno no puede separar una de la otra, y es imposible decir dónde termina una y dónde comienza la otra”. De hecho, cuando Barry Windsor-Smith fue invitado a revitalizar el universo de Lobezno, decidió hacer algo que nunca había hecho antes en Marvel. En lugar de jugar un sólo rol, como escritor o como artista, lo hizo todo. Él es el escritor, dibujante a lápiz, entintador, portadista, colorista y rotulista. No hay un sólo aspecto de esta obra que él no haya tenido en cuenta, por eso todo funciona armónicamente, el color y las letras, la escritura y las ilustraciones… Lo que vemos es lo que el maestro británico planteó inicialmente, sin ser opacado por la intervención de otras personas. Arma X tiene una “cohesión y una integridad estructural” imposible de lograr de otra manera.

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