Portadas Aquaman: Time and tide “Siempre he visto a Aquaman como un personaje de proporciones míticas. En mi mente, esa es la única manera de pensar en alguien con raíces en la más legendaria de las ciudades, Atlántida”, explicó Peter David. Y estoy totalmente de acuerdo con él. Por alguna razón, en décadas pasadas, Aquaman fue visto como un héroe trivial, un personaje que palidecía en comparación a Superman o Batman. No obstante, había algo único en él. Algo que Peter David rescataría en sus extraordinarias Crónicas de Atlántida.

Las leyendas siempre me han fascinado. Desde que era un niño, la Atlántida me cautivaba. La idea de una ciudad en las profundidades ocultas del océano es algo que impresionaría a cualquiera. Ciertamente es algo que me impresionó a mí y, aparentemente, también a Peter David. Ingeniosamente, el escritor conecta los aspectos míticos de Atlántida con el nacimiento de Aquaman en “Flash Back”, el primer capítulo de esta miniserie (publicado en “Aquaman: Time and Tide” # 1, diciembre de 1993).

Página Aquaman: Time and tide (01)“Flash Back” muestra a un héroe reluctante, un atlanteano al que le importa muy poco el mundo de la superficie, y no obstante interviene en él. En su primera aventura superheroica, Aquaman conoce a Flash, y juntos derrotan a Trickster. Una ciudad agradecida le da la bienvenida a Aquaman, aunque el Rey de los Mares no se considera a sí mismo un héroe. De hecho, le repugna el oportunismo de un grupo de hombres de negocio que quieren ganar dinero explotando su popularidad. El humo de los habanos y el sabor amargo del alcohol convencen a Aquaman de que él pertenece al mar. Hay una clara dicotomía entre Flash y Aquaman, mientras el primero ha abrazado la fama y el reconocimiento, el segundo prefiere pasar desapercibido. De algún modo, el rechazo del protagonista a actuar como un superhéroe refuerza el concepto detrás de su origen: él es el heredero del trono de la Atlántida y no un superhéroe típico, y es tanto un humano como una criatura de los mares.

En “Relatos de peces”, el autor rinde homenaje a Edgar Rice Burroughs y sus novelas de Tarzan. Esta vez, sin embargo, en vez de ser criado por monos el protagonista es adoptado por los delfines. El futuro Rey de los Mares es rescatado por un delfín. Conforme pasa el tiempo, el chico aprende cómo sobrevivir en el océano, pero cuando llega a la pubertad se encuentra en una posición extraña. Aparearse con otro delfín no es físicamente posible, pero aun así hay un despertar sexual que lo obliga a buscar a los de su propia especie. Debo resaltar la ternura de los delfines que cuidan a este niño, y la paciencia y tolerancia que tienen hacia un mamífero que es completamente diferente a ellos.

Aquaman ya es un adolescente en “Bola de nieve en el infierno”, cuando explora el círculo ártico. Después de salvar a una chica inuit de un enfurecido oso polar, el muchacho debe decidir qué hacer: puede regresar a los mares y olvidarse de ella, o puede aceptar su invitación y pasar algunos días a su lado, en una tierra cubierta de hielo. La cultura inuit está siendo alterada por la influencia del hombre blanco. Las tradiciones del pasado son ahora sistemáticamente reemplazadas por valores occidentales.

Aquí la batalla no es la de un héroe en contra de un villano, sino más bien la de la hegemonía cultural contra una minoría indefensa. En esta lucha, la victoria le pertenece sólo al poderoso hombre blanco, pero eso no impide que el joven Aquaman se enamore de la chica a la que salvó. Ambos son jóvenes, están cachondos y confundidos por un terremoto hormonal que no para. Así que hacen lo que la mayoría de adolescentes quiere: tienen sexo. Para algunos puede ser difícil de creer que DC fuese tan audaz hace más de 20 años, porque hoy en día sería casi imposible publicar una historia sobre la primera experiencia sexual de un superhéroe. Es fácil imaginar los gritos histéricos de lectores que se quejarían sobre la desnudez en menores de edad y el sexo adolescente sin protección.

Ciertamente, Aquaman no es ejemplo a seguir en este relato, tampoco es el héroe decente, limpio y correcto de los 50s. Él es apenas un adolescente, que comete errores y enreda situaciones que ya eran complicadas desde un inicio. Aunque salva la vida de la chica, fracasa en salvar su comunidad y especialmente su familia. Cuando el acto sexual es descubierto, las consecuencias son severas. Y tal vez con cobardía, él huye, cometiendo un error del que se arrepentirá después, de adulto. Al mostrarnos un momento íntimo de su vida, el autor convierte a Aquaman en un personaje muy humano con el que podemos identificarnos, a diferencia de versiones previas.

Página Aquaman: Time and tide (02)“Rey del mar”, la cuarta y última entrega de “Tiempo y marea”, nos trae la primera aparición de Ocean Master, un villano obsesionado con convertirse en el nuevo rey de Atlántida. Aún joven e inexperto, Aquaman celebra el nacimiento de su hijo, rodeado por su esposa Mera y su aliado Aqualad. Peter David recrea el origen de Ocean Master, vinculándolo con la profecía descrita en “The Atlantis Chronicles”. Aquaman “… conocerá el gozo y la congoja, la oscuridad y la luz, porque la sangre de Orin y Shalako corre en él […] y batallará con su medio-hermano, a quien yo también engendraré, con una mujer de la superficie. Porque dos hermanos han de luchar por la Atlántida”.

“Time and Tide” empezó con Aquaman leyendo las palabras finales escritas por su madre “la última… y en cierto modo no oficial… redactora de las Crónicas de Atlántida”, y tomando el rol de un historiador improvisado que intenta entender su herencia atlanteana y su vida. En las páginas finales, él se da cuenta de que todo lo que escribió su madre es cierto. Después de todo, él está en guerra con su hermano, Ocean Master, y el destino de la Atlántida pende de un hilo.

El arte, de Kirk Jarvinen y Brad Vancata, es ligeramente caricaturesco pero bastante expresivo, y ciertamente añade el dinamismo necesario al guión de Peter David. Hablando sobre DC Comics, ya he dicho, cientos de veces, que los 80s fueron un renacimiento para el género de superhéroes. Influyentes obras como “Batman: Year One” de Frank Miller y “Man of Steel” de John Byrne se hicieron extremadamente populares tanto para la crítica como para el público. Sin embargo, a veces olvidamos que también hubo historias de origen sobresalientes en los 90s, y “Aquaman: Time and Tide” de Peter David debería reconocerse como un verdadero clásico. Pocas veces he tenido la oportunidad de leer una miniserie tan creativa, audaz, conmovedora y entretenida sobre un superhéroe bien establecido.

[AMAZONPRODUCTS region=”es” asin=”1563892596″]