A la vista de que la tan cacareada adaptación de Tim Burton de Alicia en el País de las Maravillas estaba al caer, quien más quien menos se puso a elucubrar para sacar a la calle su propia versión del clásico de Lewis Carroll.

La primera que nos llegó es esta edición cuidada al detalle con la que se adelanta Glénat. Con una presentación impecable y un bellísimo trazo a cargo de Xavier Collette, muestra a una Alicia bastante diferente a la imagen popular que se tiene de ella cimentada en las ilustraciones de Sir John Tenniel y posteriormente los edulcorados dibujos de la factoría Disney. Uno no puede evitar al mirar este lujoso libro que le vengan a la mente las portadas que hiciese David McKean para Sandman. Al fin y al cabo ambos cómics recrean un mundo de ensueño que no está tan lejano el uno del otro. El guión de David Chauvel resulta encantador y es un reflejo del surrealista humor de Carroll y los paisajes oníricos creados por el escritor.

Para disfrutar de toda esta imaginación desbordada ni siquiera hace falta volver a ser niño, pues “seguro que cuando seas mayor seguirás teniendo el corazón de un niño. A tu alrededor se reunirán una multitud de niños con los ojos brillantes y ávidos, para escuchar tus extraordinarias historias… y, quizás, una sea este sueño sobre El País de las Maravillas“. Todo un canto a los fabuladores. Si usted sigue teniendo a su Alicia dentro, este es un libro en el podrá recrearse durante horas.

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