Portada 7 contra el caosCrecí soñando con otros mundos y otras formas de vida. La Tierra, por supuesto, no era suficiente. Tal vez sentía que la realidad era muy ordinaria. Confinado a un feo vecindario y a una existencia bastante convencional, necesitaba saber que había algo más, allá lejos, más allá de las estrellas.

Cuando estaba en secundaria fue obvio que otros compartían mis sentimientos. Había incluso escritores que también se habían sentido encerrados en nuestra sosa sociedad, y se habían aventurado en el espacio exterior armados únicamente con sus máquinas de escribir y su imaginación desenfrenada. Pasé muchas tardes leyendo las melancólicas “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury, maravillándome con las aventuras de Lucky Starr, el héroe juvenil de Isaac Asimov, admirando la magia de “La espada rota” de Poul Anderson o comparando estrategias militares en “Tropas del espacio” de Robert A. Heinlein. Frank Herbert, Harlan Ellison, Brian Aldiss y muchos más salieron de la biblioteca y se quedaron conmigo mucho después de que yo hubiese terminado sus libros.

Pero había algo especial en el caso de Harlan Ellison. Además de escribir novelas y cuentos, él decidió que también escribiría cómics. Lo hizo para Marvel, escribiendo un memorable episodio de “Avengers” (tuve la suerte de leerlo en una reimpresión décadas después de que fuese publicado) y también lo hizo para editoriales más independientes “Un chico y su perro”, ilustrado por Richard Corben sería un buen ejemplo. Harlan Ellison no es ajeno al noveno arte, y apenas me enteré de que escribiría “7 Against Chaos” sabía que tenía que leerlo.

Y lo hice. Me senté en un cómodo sofá y regresé adonde me había quedado todos esos años atrás. Repentinamente, los cohetes a Marte descritos por Bradbury surcaban otra vez el cielo; las audaces proezas de Lucky Starr en Júpiter, Plutón y el resto del sistema solar eran posibles nuevamente. Porque esta novela gráfica nunca olvide, ni siquiera por una página, que lo esencial es la aventura.

Harlan Ellison es fiel al enfoque clásico de la ciencia ficción, y es por ello que “7 contra el caos” ocurre en el sistema solar. En el futuro, la Tierra ha colonizado muchos planetas, y algunos hombres son tan adinerados que pueden comprar un mundo entero, y otros son tan miserables que trabajan como esclavos. En cierto modo, es la consecuencia lógica de la actual inequidad en la distribución de riqueza.

Es en este mañana distante que un misterioso hombre debe reunir a 6 guerreros, 6 individuos únicos con habilidades y talentos especiales. Ellos no tienen ninguna razón para salvar la Tierra, el planeta que se ha vuelto demasiado orgulloso y demasiado arrogante para otorgarles los derechos y beneficios que merecen. Aun así Mourna, la amazona de 2 metros y medio con garras en vez de manos, Urr, el robot renegado, Tantalus, el hombre insecto, Ayleen, una fénix venusiana en búsqueda de un título nobiliario, Hoorn, el ladrón que perdió su rostro, y Kenrus, el científico desgraciado famoso por ser un genio paranoico, son reclutados por un enigmático líder.

La luna de Titán, las laderas de Marte, las junglas de Venus, las montañas de Júpiter, cada planeta y cada satélite son parte de este fantástico viaje, una odisea espacial llena de acción, aventura, peligro y momentos increíblemente dramáticos. Harlan Ellison no sólo imagina la tecnología necesaria para sobrevivir en estos mundos, sino también la sociedad, las prácticas y rituales que han evolucionado allí. Ese es un aspecto fascinante que rara vez encontramos en cómics de difusión masiva, en los que los aliens son retratados de modo muy convencional. Los escritores de cómics tienden a apoyarse mucho en la ficción y muy poco en la ciencia, pero Ellison sabe cómo equilibrar la ficción y la ciencia.

No revelaré las sorpresas de la historia pero diré esto: la disfruté, y vaya que me hizo rememorar mis años de adolescencia y los libros de ciencia ficción que tanto me gustaban. Pero hay algo más que hace de “7 Against Chaos” un proyecto muy especial: Paul Chadwick. Quizás uno de mis autores estadounidenses favoritos, Chadwick es un gran artista pero es incluso un mejor escritor (“Concrete“, su obra maestra, es de lectura obligatoria). Si la narrativa se siente tan ágil es gracias al arte de Chadwick y sus muchas páginas maravillosas. Le ha dado a cada mundo una apariencia única, y sus diseños alienígenos son dignos de contemplar. Finalmente, Ken Steacy hace un gran trabajo con el coloreado.

DC Comics no ha producido nada que me atraiga en los últimos 6 o 7 años (y quiero decir DC, no Vertigo). Sin embargo, esta vez, me han sorprendido. “7 Against Chaos” bien puede ser una de las mejores novelas gráficas originales del año.

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