Crónica de la presentación "Tragados por el abismo" en Mostra Cómic

Otra de las interesantes charlas que hemos podido disfrutar en Mostra Comic ha sido la que, el jueves pasado, dió Pedro Porcel en la que presentaba su libro «Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España», acompañado del editor de la obra Paco Camarasa y moderada por Borja Crespo. El autor explicaba que comenzó este proyecto hace siete años, y se declara un enamorado de la serie B española como son estos tebeos. Pedro destacó la buena acogida que tuvieron estos cuadernos en su momento a despecho de la crítica, llegando a vender de 300.000 a 500.000 ejemplares de unos 800 títulos.

En los años de redacción del libro ha evitado básicamente dos peligros: rehuir la nostalgia de una infancia primeriza y evitar la excesiva ideologización. En la época de la Transición fueron tachados de franquistas o fascistas (aunque éstos eran «Flechas y pelayos» o «Clarín«), pero eran simplemente de evasión, una necesidad básica del ser humano. Fueron estigmatizados por la alienación porque cumplían la función de evasión. La intención de este libro es reivindicar el relato de género y a los autores que lo hicieron posible cuya labor jamàs ha sido reconocida excepto a los autores del «Capitán Trueno», Mora y Ambrós, en unos años en que se publicaban 150.000 ejemplares a la semana. Para hacer este estudio en profundidad ha contado con la colaboración de su hermano Andrés Porcel y de Micharmut que ha realizado una maravillosa edición. Paco Camarasa comentó que han habido parones durante estos siete años, en cuanto a técnica y erudición no le pone ningún «pero», puesto que es un ensayo. Resalta que es un libro hecho sin nostalgia, no ha habido sentimentalismo con la perspectiva de la distancia en el tiempo. Se habla de un producto que cubría unas necesidades, y lo más bonito al acabar de leerlo es que tienes la sensación de haber leído todos esos tebeos. Como editor afirmó que es su obra más redonda y que va a marcar un hito en el estudio de la Historieta.

Contestaron a las preguntas del público, una de ellas fue porqué desaparecieron estos tebeos, a lo que Porcel dijo que «se los tragó el abismo». Florecieron en la posguerra, pero la llegada del desarrollo lo convirtió en una cosa caduca. La aparición de otros medios de ocio tuvo algo que ver, la mayoría beben de fuentes del siglo XIX, y al igual que Hollywood dejó de hacer peliculas de aventuras se produjo el declive. La censura fue otro de los factores determinantes, en el año 1955 se aplicaba laxamente, pero en 1963 el padre Vazquez emprendió una cruzada para desterrar la violencia y sustituirla por la moral cristiana. Otra de las causas es que muchos autores fueron fichados por agencias extranjeras que pagaban mucho más. Según Camarasa, la falta de visión de la propia industria fue determinante en la desaparición de los tebeos de aventuras, en cambio los paises francófonos se abren a otros medios como el merchandising. Algo así sucedió con la sobreexplotación de las revistas de Bruguera, que lanzaba muchos títulos para que la competencia no colocara sus productos en el kiosco, y Maga hizo lo mismo. La imaginación desbordante de los cuadernos surge de la misma estructura del género, todos parten del mismo material, pero hay quien lo cuenta de manera arrebatadora. Nace contra una España gris, tirando de imaginación, y los elementos comunes que encontramos son la aventura y la integración del melodrama, es una cosa particular de estos tebeos y muy española. En cuanto a las tiradas, los tebeos mediocres alcanzaban los 30.000 ejemplares, y otros como «El Capitán Trueno» o «El Guerrero del Antifaz» llegaban a 100.000 o 150.000. Todos ellos lucen los mismos estereotipos, el héroe guapo, caballeroso, y el villano que admitía una creación más libre del personaje. Para finalizar, Porcel comentó algunas de las colecciones que merecen la pena para él, como «El Jabato», «El Capitán Trueno», «El Cosaco Verde» y en cuanto a sus autores favoritos, a Gago, Iranzo, Mora y Boixcar. Una interesante charla que nos transporto a otra época en la que el tebeo estaba vivo.