Allá por el año 1973 se publicaba en la colección de Bruguera “Grandes Aventuras Juveniles” la primera historia de Astroman, cuyo nacimiento tuvo lugar en las páginas del DDT. En este cuaderno se recopilaron las primeras aventuras aparecidas en la revista citada, que estaban protagonizadas por el tímido y apocado biólogo Bruno Marsel, una especie de Superman que obtuvo sus poderes de un meteorito de astronita, un material que le proporciona una fuerza y energía increible. Su origen se remonta a una expedición lunar de regreso a la Tierra, donde la nave en la que viajan colisiona con el meteorito y Bruno se ve sometido a la radiación que emana, dándose cuenta de su fuerza al intentar rescatar a su compañero Pepe de un cilindro metálico que está a punto de aplastarlo. Los únicos que conocen su secreto son Pepe, el técnico experto y Cortapán, un esquimal forzudo que le acompañan en sus aventuras. Por supuesto, no puede faltar la jovencita enamorada del héroe, aqui también con claras influencias de Superman, en la persona de la periodista Della Bailey, que se comunica con Astroman mediante un anillo de señales. Por otra parte, los poderes de Astroman son limitados, ya que para adquirir su fuerza debe someterse a una radiación de astronita cuyo efecto se disipa al cabo de un tiempo, y el “astro-reloj” le indicaba la finalización de sus portentosas habilidades.

Para volar utilizaba una especie de mochila cohete llamada “univol“, ya que la astronita no le proporciona otros poderes. En su primera aventura, “El hombre de astronita”, se forma el equipo que se enfrenta al enigmático Mister Zero, que desea hacerse con un submarino atómico armado con cabezas nucleares y Astroman debe evitar que los proyectiles sean lanzados. A los protagonistas se les une una joven asiática que Astroman rescata, llamada Lu-An, cuya historia relata a nuestros amigos en el segundo ejemplar de la serie titulado “¡Mister Zero ataca!”, en el que conocemos el origen de Mister Zero y como ha llegado a ser un peligro para la Humanidad.

El personaje de “Astroman” fue creado por Victor Mora, con el seudónimo de Victor Alcázar, repitiendo el esquema de personajes que le dió éxito en “El Capitán Trueno”, y la parte gráfica recayó en Manuel Cuyás, un dibujante con un estilo ágil y brillante, con portadas a cargo de Antonio Bernal. Se publicaron estos dos ejemplares en la colección “Grandes Aventuras Juveniles” y se anunció un tercero con el título de “Conspiración tenebrosa” que no llegó a publicarse.