La década de los años 60 no comenzaba con buen pie para la editorial Marvel, la televisión se había convertido en un medio de consumo masivo que arrastraba al público proveniente del cine y los cómics. Además el recientemente instaurado Comics Code Authority limitaba la creatividad de los autores, que intentaban conseguir el visto bueno de este órgano de censura. Incluso el mismísimo Stan Lee se planteó dejar la industria de las viñetas pero gracias a Dios tuvo una idea genial, en 1961 a petición del director Martin Goodman creó un grupo de superhéroes que obtuvieron un éxito inmediato: Los Cuatro Fantásticos.

La idea de Stan Lee no era tanto revitalizar los grandes superhéroes de los años 40, como estaba haciendo DC, sino crear unos nuevos más cercanos a las sociedad de los años 60. Los inquilinos del edificio Baxter salvaron de la bancarrota a Marvel, pero el éxito tan repentino que consiguieron no era fácil de medir en aquellos momentos, de hecho se tardaban nueve meses en cerrar las cifras finales de ventas. Siendo así ¿Cómo descubrió Marvel la gran acogida de los 4F por parte de sus lectores? La respuesta es sencilla, hasta entonces las cartas de lectores se centraban en correcciones ortográficas o fallos menores detectados, pero tras el lanzamiento del primer número de Los Cuatro Fantásticos las cartas recibidas se dedicaban a comentarios sobre la nueva colección,alabanzas a los personajes, propuestas de tramas, etc… de manera que Marvel supo que había dado en el clavo.

Los editores del cómic llegaron a recibir más de 3.000 cartas mensuales, muchas de ellas se publicaban en los laterales del propio número protagonizado por los cuatro modélicos superhéroes. A pesar de que con el tiempo se supo que algunas de las cartas fueron redactadas por el propio Stan Lee, es justo mencionar la gran acogida de los lectores que incluso llegaban a condicionar el argumento y la configuración de los protagonistas. Más curioso aún es el hecho de que algunos de los fans que escribían a sus ídolos más tarde se convertirían en profesionales del medio e incluso escritores de renombre, es el caso de George R. R. Martin quien con doce añitos se animó a contactar con Stan Lee y Jack Kirby. El afamado creador de la saga literaria Juego de Tronos se mostraba entusiasmado por la colección y su carta fue publicada, aquí tenéis la prueba de lo que ya es todo un documento de culto.

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