El 12 de mayo de 1902 nacía en Massachusetts Philip Gordon Wylie, prolífico novelista que cultivó géneros de diversas temáticas pasando desde la ecología o los conflictos sociales hasta la ciencia ficción. Sería justo en esta categoría donde gozaría de cierto éxito, llegando a ser incluso guionista de varias películas de Hollywood, que gozaban de muy biena salud durante aquellos años 30. Pero sería la novela Gladiator la que a la postre iba a ser su obra más conocida,  un título de culto que cada día gana más adeptos y que hoy es considerada la obra que inspiró al mismísimo Superman de Jerry Siegel y Joe Shuster, aunque estos últimos siempre negarían tal inspiración.

Gladiator: el superhombre fue publicada en 1930 y narra la historia de Hugo Danner, cuya fuerza sobrehumana le proviene de su propio padre, un científico obsesionado por crear a un súperhombre. Su afán por la investigación y por dar con la clave de mejorar la especie humana le lleva a cometer la locura de inocular un suero a su mujer, cuando estaba  embarazada. Cuando Hugo Danner nace, lo hace con una fuerza tan poderosa que pronto comienza  ser considerado un monstruo a temer pero al mismo tiempo es “aprovechado” dada sus ilimitadas capacidades. La fuerza no es lo único que define al joven “súperhombre” sino que la inteligencia es también un don que cultiva en sus interminables horas de soledad repudiado por la gente, y recluido en la lectura de los clásicos.

A pesar de la obra puede considerarse una aventura, pues no faltan en la novela los capítulos donde el protagonista hace gala de su fuerza y habilidades, debemos tener presente la importante carga social y psicológica de la novela. Desde el inicio del libro somos conscientes de cómo el autor refleja en el personaje las dudas existenciales de alguien que , si bien goza de unas facultades por encima de la media, debe encontrar un hueco en una sociedad que no le acepta y muestra su escepticismo ante sus “poderes”. Adelantada a su tiempo, Gladiator ya deja claros los miedos de una sociedad que posteriormente reflejarían los cómics de la Edad de Oro y las más recientes taquilleras películas basadas en los superhéroes más conocidos. Gladiator tuvo su propia adaptación cienmatográfica, pero su argumento fue trastocado hasta tal punto que el film resultante pertenece al género de la comedia, muy alejado de la trama argumental ideada por Philip Gordon Wylie.