Sobre un año antes del primer número de Detective Comics y tres años antes de que Batman apareciera en sus páginas, Harry Donenfeld lanzó un personaje que ya se llamaba Batman. Fue en Febrero de 1936 en la revista “Spicy Mystery Stories”, caracterizada por sus historias llenas de terror, torturas y mujeres semidesnudas. Bajo el pseudónimo de Lew Merrill, Victor Rousseau Emmanuel realizó un relato de 20 páginas que llamó simplemente “Batman”.

La historia contaba las vicisitudes de John Charters, un hombre condenado a sufrir el resto de su vida después de que su enemigo, Roger Dean, le operara extrayendo el cerebro y colocando en su lugar el cráneo de un murciélago. Este era el argumento de base de la historia pero no las única situación “cómicas” que se daba: el protagonista sufría habitualmente ilusiones motivadas por la operación de su cerebro sospechando que existía una relación entre su amor platónico y su enemigo, el Dr. Drean. En ese momento, Charters recuperaba el sentido de la realidad y la historia finalizaba. Se jugaba con el lector con escenas subidas de tono en las que el héroe se “acurrucaba” con una mujer murciélago u otras en las que acechaba lujuriosamente por la ventana a mujeres durmiendo. Él siempre encontraba una víctima con exuberantes senos a la que arrojarse a sus brazos y crear escenas excitantes que componían una extraña mezcla de terror, sexo y acción, ingredientes tipo en las revistas pulp de la época.

No cabe duda que este “Batman” jamás se hubiera convertido en el mito moderno pero no deja de ser curioso que, con este origen, se transformara en un verdadero superhéroe.

Primera publicación de Batman