Crónica de la charla con Mariscal en Valencia

Imagen de la charla con Mariscal (2)

Imagen de la charla con Mariscal (1)Dentro de los encuentros conocidos como «Sabios en Rambleta» que se desarrollan en La Rambleta, centro cultural de Valencia, le tocó el turno al ilustrador y diseñador valenciano Javier Mariscal. Estuvo acompañado por Mariola Cubells en una entretenida charla de dos horas, en la que el humor estuvo presente desde el primer momento, cuando Mariola Cubells dijo que nos había dejado por Barcelona a lo que Mariscal respondió que él no había dejado nada, pero sí muchas mujeres le habían dejado a él y él alguna que otra, bromeando. En 1974 publicó su primer comic, «A Valenciaa«, con personajes que eran momumentos de Valencia como el Miguelete y se lo hizo a base de fotocopias, ranxerox le llmaban en aquel entonces sustituyendo a la ciclostil. Lo vendía él mismo por la calle, fue a la librería 3 i 4 y le dijeron qué era eso cuando lo vieron llegar con sus melenas. Siempre le ha gustado dibujar, desde pequeño en el colegio El Pilar hacía dibujos de chicas desnudas para sus compañeros de clase. Después se marchó a Barcelona donde le tomaron en serio, para desarrollar una carrera como dibujante y diseñador.

Imagen de la charla con Mariscal (2)Lo que más éxito le dio fue sin duda el diseño de Cobi para las Olimpiadas de 1992. Se presentaron tres proyectos y resultó elegido el suyo, que llevaba tres diseños: una gamba, uno de un punki, y un perro. Cuando lo escogieron, le dijeron que desarrollara un poco más la idea, y viendo dibujos de su hija le vino la idea del perro. En un principio le dijeron que era horroroso, y pensó que iba por el buen camino. A Mariscal no le gustan los deportes, pero tenía que hacer que el perro practicara todos los que hay en unas olimpiadas. El diseño tiene que ser sencillo y que se vea incluso si vas en una moto por la ciudad, en blanco y negro, en color, en dos y tres dimensiones. Más tarde creó el Estudio Mariscal donde han llegado a trabajar unas 60 personas, unas veces 30, otras 50, pero siempre en unas condiciones de libertad y creatividad que no se ven en cualquier empresa. No se fichaba, unos entraban a las 7 de la mañana, otros a las 12, pero siempre tenían que hacer el trabajo unos y otros ayudándose. Llegó la crisis y Mariscal no lo supo ver, hasta que dejaron de llegar los encargos y tuvo que cerrar, declarándose insolvente pues no podía afrontar los gastos. También hablo de «Chico y Rita», para él no fue un fracaso, pero el público no está acostumbrado a las películas de animación si no son de animalitos. Ahora está desarrollando una aplicación para enviar postales que puede crear uno mismo, no las típicas postales de «Feliz cumpleaños», sino algo mucho más bonito. También tiene un encargo, no cerrado todavía, de Louis Vuitton para hacer unos cuadernos de viaje, que le llevarán a Los Angeles o Zanzibar para dejar constancia de su paso por la ciudad.

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