Si tuviésemos que personificar el desarrollo del cine asiático en una persona, aquella sería sin duda el productor Run Run Shaw, hijo de un comerciante textil chino, el adolescente Shaw se asoció a sus hermanos en su para explotar comercialmente el incipiente cine realizdo en Shanghai, que por aquel entonces era la meca del cine asiático. Tras la II Guerra Mundial emigraron a Honk Kong donde continuaron con su labor productora hasta hacerse con más de la mitad de los ingresos de las taquillas asiáticas. Gracias a él el cine de artes marciales es hoy un género asentado seguido por millones de espectadores, y eso que jamás consiguió que el gran Bruce Lee protagonizase uno de sus films.

Como buen empresario visionario también se abrió camino en la televisión e incluso llegó a coproducir films occidentales, entre los cuales tenemos que destacar el clásico Blade Runner. La participación de Shaw Brothers en este inmortal film se debió al abandono de Filmways, una de las productoras originales que decidió enfocar su presupuesto hacia Blow Out, la película de Brian De Palma . La falta de liquidez llevó a la búsqueda de nuevos inversores, fue cuando Shaw Brothers llegó a un acuerdo por el que tras invertir 7,5 millones de dólares se haría cargo de los derechos de explotación de Blade Runner en el extranjero.

La inmensa fortuna que fue acumulando el productor fue tal que le permitió donar ingentes cantidades a hospitales, orfanatos y universades lo que le convirtió en una figura muy querida, hasta tal punto que la mismísima reina Isabel II le nombró caballero. También se estableció desde el 2001 el Premio Shaw para aquellos que destquen en campos como al astronomía, matemáticas o medicina.

Shaw nos dejó a sus 106 años pero su legado sigue muy vivo.

Saludos cinéfilos!!