Imagen Sabrina: el videojuego

La nochevieja del año 1987 no fue una nochevieja cualquiera, un “desliz” de la cantante italiana Sabrina Salerno mientras interpretaba su tema “Hot Girl” dejó a todo el país con la boca abierta. Las comidillas del nuevo año se centraban en ese pecho que la exhuberante cantante había dejado salir libremente  ( o al menos así lo creímos) quien  ya saboreaba las mieles del éxito con otro de sus hits: Boys. Con el tiempo supimos que aquel programa de fin de año,  Súper 88, ni siquiera se había emitido en directo, y que tanto los realizadores y responsables del show televisivo eran más que conscientes del revuelo que se montaría. Parece ser que a la cantante no le hizo gracia la emisión de su actuación, y que tiempo después mostraría su disconformidad con la emisión, cuando tuvo la oportunidad de coincidir con los realizadores del evento en otros festivales. En cualquier caso, hoy por hoy no podemos negar que es uno de los hitos televisivos de nuestro país. Y que su fama fue tal que hasta los jugones ochenteros le dedicaron un videojuego para ordenadores domésticos. Eso sí,  el juego “Sabrina” hoy es considerado uno de los peores de la época, pero poco se le podía pedir al joven prgramador Javier García Navarro,  que en aquellos momentos  estaba estudiando COU y que ni siquiera había cumplido la mayoría de edad.


Ya entrados los años 80 Erbe Software se había convertido en la mayor distribuidora de videojuegos extranjeros en España, su estrategia empresarial había convertido a la compañía en todo un referente de la industria del incipiente ocio electrónico que vivía sus días de gloria en los ordenadores domésticos españoles. Uno de sus grandes aciertos fue rebajar el precio de los videojuegos a las 875 pesetas de por aquelo entonces. El resultado fue que la industria se tambaleó de tal manera que los jóvenes programadores que vivían de los pequeños programas que vendían a las revistas del sector se vieron apartados del negocio, ya nadie quería pagar por una revista que costaba lo mismo que un videojuego profesional. Y así fue como aquellos creadores amateurs curtidos en la prensa especializada decidieron probar suerte con su propia empresa. Tal es el caso de Iber Software, que intuía una gran futuro pero que dada su escasa calidad, sus acusaciones de plagio y su discutible calidad dieron al traste con la joven compañía que apenas publicó ocho videojuegos. Javier García Navarro fue uno de sus integrantes,  y a él se le atribuye el mérito de dar a luz a Sabrina, uno de los videojuegos más carismáticos de la época y posiblemente uno de los peores. Hoy en día sería imposible que se concibiese un juego en el que una pechugona gantante utilizase sus “bustos” en plan beat`em-up para hacerse paso en el camino que lleva desde al aeropuerto hasta un plató de televisión donde la cantante se disponía a dar su concierto. Pero en aquellos tiempos todo valía y el juego vio la luz con el singular slogan “Juega a ser mayor”.

Y si pensáis que la historia de el videojuego de Sabrina termina aquí, esperad a oír los siguiente: en 2012 el propio Javier García Navarro lanzó Sabrina Forever, según él, tenía una cuenta pendiente con su obra y necesitaba resarcirse de las malas críticas con un nuevo juego homenaje, aunque este apareciese décadas después de que los ordenadores domésticos de 8 bits se convirtieran en piezas de museo, eso sí, adoradas por miles de aficionados a lo retro que seguramente bailasen al ritmo de “boys,boys, boys…”