La ColecoVision fue una consola de videojuegos ochentera que pasó por el mercado sin pena ni gloria, y eso que sus comienzo fueron muy buenos gracias al acuerdo con Nintendo, ya que les permitió contar con el clásico de culto Donkey Kong y alcanzar unas cifras de ventas de medio millón de unidades en 1982. Sin embargo la consola sería descatalogada dos años después debido en gran parte a la crisis de los videojuegos que se desencadenó en 1983, debacle en gran parte causada por la gran cantidad de oferta de ocio electrónico sin calidad que supuso una pérdida de confianza por parte de los compradores.

Antes de desaparecer la ColecoVisión tuvo el honor en ser la primera consola en conseguir la licencia oficial de una película que ya era un clásico de culto, el éxito de crítica y taquilla Rocky. El  film, estrenado en 1976, supuso la irrupción de la estrella Sylvester Stallone, guionista del film ganador de tres premios de la Academia. La presentación del púgil Rocky balboa como un héroe de la calle capaz de enfrentarse en combate a los más prestigiosos boxeadores encandiló al público de las salas de cine. Pronto llegaron nuevas películas y en 1982 se estrenaba Rocky III, donde Balboa debía entrentarse a un tal Clubber Lang (más conocido en el mundillo como Mr. “T”). Precisamente es esta película en la que se basa Rocky Super Action Boxing, a la postre el primer videojuego basado oficialmente en la franquicia cinéfila.

 

 

Nada más cargar el juego escucharemos la señera banda sonora del film,  pasaremos a elegir el nivel de dificultad del juego (1-4) y el boxeador ( Rocky Balboa o Clubber Lang). Y listos para las tortas. También tenemos la opción de dos jugadores, aunque a ver quien es capaz de encontrar un amigo que prefiera jugar con Lang en vez de Balboa.

No podemos hablar de argumento como tal, simplemente nos metemos a pelear en el ring sin mediar palabra. Cada asalto dura 60 segundos y son 10 asaltos que componen la pelea. Al final de cada combate, las puntuaciones decidirán quien es el merecido ganador.

Los gráficos para aquellos momentos eran más que dignos, y cumplía sobradamente con el objetivo de meternos en la piel de aquel personaje que recorría las calles de Filadelfia entrenando duramente , y que conquistó a millones de espectadores.