El inicio de la década de los 90 fue uno de los momentos de lucha más cruel en el mercado de las videoconsolas. Hasta entonces Nintendo tenía dominado gran parte del mercado mundial, y controlaba a su antojo a minoristas, distribuidores y desarrolladores, quienes estaban obligados a cumplir sus normas si querían llevarse parte del pastel del floreciente negocio de los videojuegos. Pero a principios de los 90 SEGA empezaba a apretar fuerte, atancando los puntos débiles de su rival: juegos muy orientados al públicos más joven, una tecnología inferior y sobre todo una campaña de marketing ciertamente ambiciosa y valiente que calaría profundamente en los adolescentes con ganas de juegos un tanto más “adultos”.

El climax de esta batalla estaba condenado a desatarse un 13 de septiembre de 1993, aquel día se lanzó la campaña “Mortal Monday” , un acto promocional que daba el pistoletazo de salida al aclamado título de Midway: Mortal Kombat, que desde aquel momento dejaba de ser exclusivo de máquinas arcade y podía comenzar a disfrutarse en consolas domésticas, tanto en SEGA como en Nintendo. El videojuego en cuestión dotaba de tal realismo a sus protagonistas que se convirtió en un éxito inmediato. Y por si fuera poco, las luchas “uno contra uno” podían finalizar con un “fatality”, que no era otra cosa que acabar con el rival de una manera tan salvaje que elevaba a los videojuegos a un nivel de violencia que llamó la atención de los más conservadores.

Tanto Nintendo como NES dejaron aquí claras su diferentes posturas en cuanto a su público, mientras Nintendo prefirió “censurar” el color de la sangre SEGA optó por dar la opción de difrutar del juego sin ningún tipo de censura gráfica. El público eligió masivamente a SEGA, con un éxito tan arrollador que llegó a conseguir ser la primera opción de los jugadores, alcanzando un 55% de cuota del mercado y superando a la mismísima Nintendo. También fue el primer momento en el que el gobierno optó por regular los videojugos con calificaciones similares a las cinematográficas, y podemos decir, que desde entonces los juegos dejaron de ser para niños.

La cruenta guerra de consolas se avivó con la llegada de Sony, y dura hasta hoy, en un mercado que no para de crecer. Quizás Nintendo haya recuperado gran parte del terreno perdido, pero es indudable que aquel Mortal Monday no fue solo un lanzamiento, sino el inicio de una nueva época en el terreno del ocio interactivo.