Crítica La Invasión de los marcianitos

marcianitos «Nunca antes nadie se había atrevido a llegar tan lejos…» rezaba una de las críticas a la obra de Martin Amis que el escritor concibió allá por el lejano 1982. La invasión de los Marcianitos fue el título elegido por el autor británico para contar su bajada a los infiernos y su adicción a los videojuegos, que por aquel entonces inundaban a través de las máquinas arcade todo tipo de locales y cafeterías. Al leer que «nadie había llegado tan lejos..» enseguida nos llamó la atención esta obra que, cumplida la treintena, se supone nos mostraría de primera mano como cualquier persona era capaz de engancharse y dejarse llevar hasta la ruina por los marcianitos de unos arcades de los que era imposible escapar. Sin embargo con lo que nos encontramos en el libro de Amis es con «retazos»: fragmentos y alegatos contra aquello que le hizo caer en la tentación y la ludopatía. Es verdad que comenta como aquellos locales o tugurios de toda índole eran «carne fresca» para los traficantes de droga y prostitución, que se encontraban con chavales desvalidos que jugaban y jugaban hasta altas horas de la madrugada, de hecho los locales habrían toda la noche ya que era tal la avalancha de jugadores que no podían permitirse cerrar y dejar de ingresar dinero fácil. También es verdad que Amis comenta el desprecio por las autoridades a la hora de regular y controlar este tipo de ocio, que tal nocivo consideraba eél mismo en la década ochentera. Pero esta crítica de un rehabilitado jugador dista mucho de ser un argumuento constructivo y un estudio sobre la golden age de los marcianitos.

La experiencia vivida por el autor inglés también le sirve para mostrarnos los trucos y recomendaciones para alcanzar la máxima puntuación en aquellos juegos retro que hoy viven su segunda juventud. Llama la atención que el grueso del libro se centre en estas guías, curiosas la verdad, donde nos dan pautas en cada una de las fases de Space Invaders o como elaborar una estrategia en Defender. Para aquellos a los que palabras como Galaxian o Missile Command les suenen a chino absténganse de acercarse a este libro, ya que Amis apenas nos introduce el juego sino que directamente va al grano. Eso sí, los amantes de lo retro tienen aquí una biblia que recopila como se las gastaban los primeros ídolos locales para convertirse en el chaval más popular del barrio, que no era otro que aquel cuyo récord permanecía por los albores de los tiempos en la máquina de moda.

Finalmente el escritor nos da un «aviso para navegantes» sobre el peligro de que los marcianitos invadan nuestra casa. Amigo Amis, ya nos han conquistado.

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