Cartel Once (Una vez) (2007)Quisiera hablar es este espacio de unos de los matrimonios artísticos mas longevos y mejor avenidos que se conocen en el mundo del celuloide. Una pareja que lleva junta desde que los hermanos Lumière dieron a luz el llamado 7º arte. Me estoy refiriendo a la imagen en movimiento y a la música. Digo imagen en movimiento y música, por no decir cine y música, ya que en mi opinión, cine es el conjunto de imagen en movimiento y música. En ningún caso confundir música con sonido.

Ya desde las primeras películas en blanco y negro del cine mudo, donde los diálogos se encerraban en barrocos cuadros de texto y se exhibían como una escena más, la música era parte fundamental del devenir de una historia, donde parte del dramatismo o comicidad de la misma se perdía ante la ausencia de diálogos sonoros. La música recuperaba parte de ese dramatismo o comicidad, dándole a la película la intensidad que había perdido.

No concibo un cine donde no hubiese banda sonora. La música te envuelve, te encierra y te transporta dentro de la historia. A veces sólo unos cuantos acordes de violín nos provocan un sentimiento de terror superior a cualquier imagen por terrorífica que ésta sea. Una escena de amor sin esa canción, que servirá para los momentos románticos de millones de parejas y que sin embargo será única para cada una de ellas, carece del romanticismo necesario para conmover. Y que decir de esas escenas de acción donde guitarras eléctricas y percusión o por qué no, trepidante música tecno, nos invitan a combatir el mal junto al héroe de turno.

Es la primera vez que escribo en este espacio y me gustaría hacerlo sobre la música en el cine. Podría empezar desde el génesis de este matrimonio indisoluble, pero qué decir de bandas sonoras de clásicos como Casablanca, Lo que el viento se llevó, 2001 una Odisea en el espacio, Memorias de África, El Padrino etc .O de películas un poco más contemporáneas como E.T. , Parque Jurásico y Gladiator, que siguen la línea de la banda sonora original tradicional. Creaciones musicales expresas para dicha película delineadas por compositores especializados en el maridaje música-imagen. Creaciones instrumentales que enfatizan el momento y lo harán, en el caso de las mejores, inolvidable para el espectador.

Sin embargo, al igual que Tarantino, yo soy partidario, no tanto de creaciones instrumentales originales como de creaciones pertenecientes ya a la cultura popular mundial. Es decir, de utilizar canciones (letra y música) ya existentes, que cuando se visualiza un momento determinado de una película vienen inmediatamente a la mente del director o espectador.
Cada vez son más los artistas, cantautores, bandas de rock y pop, etc, que colaboran cediendo sus canciones al cine. A veces incluso para la película utilizan para la película las canciones de su nuevo disco, antes de lanzarlo al mercado.

Hoy voy a hablar de una película donde la historia, aunque reconozco que este tipo de historias me encantan, queda en un segundo plano respecto a su banda sonora.

Me estoy refiriendo a la película irlandesa Once. Donde la banda sonora de Glen Hansard e Markéta Irglová sirven de hilo conductor a una historia llena de ilusión, sueños, amistad y amor, en un entorno humilde, donde las dificultades por llevar una vida digna no empañan momentos mágicos y llenos de ternura, donde las ganas por llevar a cabo un sueño, unen a personajes cuyo día a día no tiene nada que ver, pero cuyos sueños hacen que compartan su cotidiano hasta ver sus objetivos cumplidos.

Es una banda sonora llena de fuerza donde cada canción eleva los sentimientos que reflejan los rostros y expresiones de los personajes. Es una de esas historias que por estar envueltas en lo diario, parecen no expresar nada mencionable. Pero es aquí donde entra en juego la música.¿ Es posible extraer algo emocionante de algo que estamos habituados a ver cada día?. ¿De un barrio que podría ser el nuestro?. ¿ De personas que podrían ser nuestros vecinos, amigos o familiares?.

La respuesta es sí. Una historia que deje al descubierto nuestro deseo de ser alguien por un día, de hacer algo grande, algo nuestro, algo que hemos deseado hacer siempre y para lo que nunca tuvimos alrededor la gente adecuada que nos pegase ese pequeño empujón que necesitábamos, es una historia capaz de emocionar, pero que por falta de espectacularidad necesita de apoyos para conseguir llegar al público.

Esta historia de barrio irlandés, cuenta con una aliada inmejorable. Cabe destacar 3 momentos clave en una película llena de sutiles detalles.

1- Dúo entre los dos protagonistas del film interpretando “Falling slowly” en una tienda de instrumentos músicales.
2- Irglova Marketa interpretando “ If you want me” en la noche por las calles de la ciudad.
3- Proceso de grabación del disco en el estudio.

En definitiva, una banda sonora espectacular llevada a cabo por Glen Hansard (guitarrista del grupo The Frames) y Markéta Irglová (compositora y cantante checa) para la pelicula del irlandés John Carney (amigo de Hansard y bajista del mismo grupo), que abre el corazón a una historia, que sin un mensaje demoledor que nos aclare el sentido de la vida, lanza un grito de esperanza a aquella gente anónima que tiene tanto por demostrar y que aunque mediocre en su día a día por circunstancias, es alguien especial, rozando lo sublime, en sus sueños.

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Banda sonora película Once (Una Vez) (2007)
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