Cuando el ilustrador Drew Struzan decidió retirarse de la industria del cine, allá por el año 2008, llevaba más de treinta años dedicados a crear icónicos pósters de inolvidables films de culto. Sin embargo, anunciado su retiro, nadie le llamó para agradecer su labor. La industria tan orgullosa de sí misma, que ahora defiende la autoría y el oficio del cine como nunca, se olvidó de darle un “muchas gracias” a aquellas manos responsables de los pósters de sagas como Regreso al Futuro, Indiana Jones, Harry Potter, etc… y sin olvidar sus trabajos para Blade Runner, Waterworld o Hellboy. Sin embargo el personal de Lucasfilm sí que llamó al recién “jubilado”, le llevó a sus oficinas y allí le rindieron sentido homenaje regalándole una figura exclusiva de Darth Vader, de este modo se hacía justicia a la obra del genio de la ilustración cinematográfica.

Struzan reclutó millones de seguidores, fans acérrimos de su obra entre los que destacan Frank Darabont y Guilleromo del Toro, para los que el dibujante trabajó y quienes se convirtieron en grandes amigos. No fueron tan sencillos los debates e intercambio de impresiones con los responsables de marketing de las productoras ni los con los mandamás del negocio hollywodiense, quienes cuestionaban su trabajo y condicionaban una obra destinada a convertirse en imágenes que siempre se nos queadrán en la retina ¿Quién no recuerda los pósters de Regreso al Futuro con el Delorean junto a McFly y Doc, o al intrépido Indy buscando El Arca Pérdida? Sus cientos de dibujos son conocidos mundialmente, pero menos famosos son sus trabajos rechazados por la industria o los bocetos previos al arte final denominados Comp (comprehension), por ello era necesaria una obra que recopilase sus obras que no vieron la luz, ya sea por su rechazo o porque finalmente fueron sometidas a innumerables cambios. The Art of Drew Struzan viene a llenar ese vacío, recopilando no una galería de obras finalizadas sino un listados de bocetos y pósters que jamás vieron la luz.

La obra recoge también anécdotas como aquella en la que dibujó el póster de The Thing en apenas un día y sin conocer el argumento, o aquellos bocetos de Blade Runner que gustaban a Ridley Scott para la nueva edición en DVD del film, pero que la productora no terminó de aceptar. Una obra-homenaje del todo recomendable e
indispensable para fanáticos de Struzan.

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