[Crítica] Terminator Salvation

terminator_salvationSi te gustaron Terminator y Terminator 2, resígnate. No volverás a sentir lo mismo ante una nueva peli de los ciborgs de Skynet. Ni el mismísimo Christian Bale es capaz de levantar esta saga, por mucho que el título de esta cuarta entrega diga lo contrario. Ni Salvation ni nada, esto es la perdición absoluta.
Si para empezar te digo que al frente de este desaguisado que es Terminator Salvation está el mismo tipo que dirigió esas aberraciones con curvas que son las pelis de Los Ángeles de Charlie, un señor que firma con iniciales, McG (si fuera rapero, pero es que encima es pelirrojo), seguro que empiezas a entender porque esto no era lo que esperabas. Terminator Salvation es peor que un dolor de muelas en el desierto.

christian_bale_john_connorEstá claro que cuando te enteras de que Bale será un John Connor adulto en una historia que narrará la lucha final entre maquinas y hombres, te esperanzas, tanto por la calidad del actor como por los flashbacks de Terminator, que dejan entrever un futuro delicioso para los amantes del cine de acción futuro-robótico. No esperas otra cosa que hora y media de desenfreno a raudales, sin tregua, muchas explosiones, persecuciones, tiros, situaciones desesperadas, maquinas de todos los tamaños y diseños y una resistencia humana dándolo todo para sobrevivir. Con esa idea y con la frase de «Si estás escuchando esto, eres la resistencia. Soy John Connor» taladrándote los sesos, entras en el cine ávido de sangre y chips reventando por los aires. Y hay que decir que la primera media hora cumple las expectativas con creces. Aparte de una absurda introducción a la historia, con una Helena Bonham Carter tan enfermiza como prescindible en una secuencia explicativa tan ñoña como intrascendental, en esa primera media hora de acción de la buena, Terminator Salvation despliega todo su arsenal sin pundonor (un presupuesto de 200 millones de dólares permite muchas cositas). Vemos a John Connor en el fregao desde el principio, y a los terminators curtiéndoles el lomo a los humanos, tan pequeños ellos. Todo muy a la altura de las circunstancias… pero de repente nos asalta el temor de que pase como en los vibrantes partidos de fútbol: que ese ritmo no puede durar mucho, acabarán agotados los jugadores. Y así pasa, McG no es un maestro en eso del tempo narrativo. Tras ese rato de palomitas ricas, llega el sopor absoluto. Mucho bla, bla, bla pretencioso y vacío, alguna sorpresa y mucho ceño fruncido de estupefacción entre el respetable.

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Hay situaciones inverosímiles que tiran abajo cualquier guión. Le quita emoción al asunto ver a Connor en varios cuerpo a cuerpo contra terminators (parándoles puñetazos con el antebrazo, ahí queda eso) sin romperse un mísero hueso. Roza la inmortalidad, y con eso nadie se identifica. He ahí una mala construcción de un héroe. Un solo hombre puede hacer muchas cosas ejemplares, pero debo creérmelas para admirarle. También da mucha risa ver a Connor ganarle la partida a una moto-terminator tirando un cable de lado a lado de la carretera, como hacía El Vaquilla en sus tiempos. Dos secuencias antes, esa misma moto asesina e hiperinteligente esquiva magistralmente una serie de obstáculos con sólo milésimas de segundo para reaccionar.
Asimismo, resulta curioso presenciar a los terminators cogiendo prisioneros a mansalva, sin discreción, todos valen. Qué cosa más ilógica, ¿para qué carajo quieren a viejos e inválidos si está bien claro que el objetivo de Skynet es erradicar a la raza humana? Y luego, lo más estupendo, es que la jugada le sale rana a las maquinas. Pero no porque los humanos se lo monten bien y les ganen. No. La última invención de las maquinas no está bien hecha, se cree más humano que maquina, con todas las dudas existenciales que ello conlleva. ¿Skynet construyendo algo defectuoso? Bueno, siempre hay una primera vez.

terminator_ambientpConcluyendo, Terminator Salvation es una secuela indigna de continuar las dos primeras entregas (nota: para El Conejo Blanco la tercera parte no existe). Cuenta una historia que no cuenta nada nuevo y está excesivamente rellenada con secuencias completamente intrascendentes. Se apoya en unas actuaciones tan estoicas como olvidables (el cara a cara Christian Bale – Sam Worthington es muy discreto) y hay caracteres que si desaparecieran no se vería resentida la trama. El personaje del rapero Common es inocuo, como muchos de los que se asoman a la cámara. Y el guión es tan pretencioso que, buscando el conflicto humanístico, se queda en ridícula filosofía de galletita china (que si Connor debe confiar en una maquina, que qué nos hace humanos y qué no, que tal y que cual… venga, por favor, que esto es un espectáculo de luz y sonido y nos conocemos el tinglado). Y encima tiene final feliz del chungo.

Todo ese cúmulo de cosas hace que resulte muy difícil encontrar algo salvable en Terminator Salvation. Los efectos especiales, por supuesto, y la magnífica ambientación. Pero eso es fácil de hacer cuando tienes una millonada a tu disposición. Lo difícil es hacer el resto, o sea, cine que no insulte la inteligencia. No todo vale, por mucho Terminator que sea y por mucho que Christian Bale ponga el careto. Y aún quedan dos pelis con mucho que contar (maquina del tiempo, Kyle Reese haciéndose mayor sabiendo lo que hay, el desarrollo del T-1000…), a ver qué pasa.