Crítica Los invisibles

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les-invisibles-poster La película de Sébastien Lifshitz, ganadora del Cesar al mejor documental, presenta a un grupo de personas de avanzada edad que cuentan en pantalla como vivieron su homosexualidad en una sociedad donde mantener este tipo de relaciones no estaba bien visto. Las personas que Lifshitz entrevista en «Los invisibles» son de todo tipo de estratos sociales, han crecido en familias con distintas creencias o ideologías (En una de las parejas uno de ellos creció en el seno de una familia muy creyente, el otro dentro de una familia claramente comunista) la mayoría de ellas, debido a la presión social y familiar, vieron coartada su libertad y no pudieron asumir su condición sexual hasta bien entrados en años. A través de las palabra de los entrevistados Lifshitz analiza a la sociedad francesa de aquella época, su posición con respecto a la homosexualidad o ante el aborto. El director no cae en manipulaciones o sentimentalismos, deja que los protagonistas vayan contando sus vivencias con todo lujo de detalles, con momentos íntimos o impactantes, demostrándonos la fortaleza de los entrevistados. Si algo tiene el documental de Lifshitz es el enorme interés de todas y cada una de las historias que cuenta. El director se beneficia de las experiencias vitales de un grupo de personas que tienen mucho que contar: desde el despertar sexual pasando por las manifestaciones en la calle para reivindicar sus derechos hasta su situación actual con sus respectivas parejas.

Si algo hay que destacar de una película o de un documental es que ciertas escenas o diálogos pervivan en tu memoria a lo largo de los días y «Los invisibles» nos regala unos cuantos momentos difícilmente olvidables: el campesino que relata sus experiencias con hombres y mujeres resulta sorprendente a todos los niveles, la mujer que después de tener cuatro hijos se dedica a practicar abortos, la ternura que desprende la pareja de ancianos, la declaraciones de una de las mujeres acerca de porque no quiso que la madre de su pareja la aceptase o la reacción de uno de los protagonistas ante una foto de el en una revista. Sin dejar de menospreciar la lucha, el esfuerzo y lo duro que se les ha hecho a los protagonistas el salir adelante y su lucha contra las convicciones arraigadas en la sociedad, si que se echa en falta la visión de la superación no conseguida. Todas las personas que salen en «Los invisibles» muestran cierta plenitud en sus vidas a día de hoy, pero se echa en falta una visión de aquellas personas que vivieron esa misma época y que no han conseguido superar todos aquellos sentimientos e incomprensión que se encontraron a lo largo de su vida. Con todo esto «Los Invisibles» es una muy buena película rodada con mucho cariño, que nos llega y nos emociona. Lifshitz ha hecho un grandisimo trabajo a la hora de elegir a las personas que salen en el documental y sobre todo a la hora de elegir las partes de las conversaciones que mostrar en pantalla. Estamos ante un trabajo sincero y precioso, donde la cámara es testigo de los hechos transformados en palabras. Totalmente recomendable.

Lo Mejor: La patente sinceridad de todos los personajes
Lo Peor: Se echa de menos la visión acerca de aquellos que no superaron la presión social.

Título: Los Invisibles
Año: 2012
Genero: Documental
Duración: 115 min
Director: Sébastien Lifshitz
Interpretes: Yann y Pierre, Bernard y Jacques, Pierrot, Therese, Christian, Catherine y Elisabeth, Monique, Jacques
Sinopsis: Un grupo de personas de avanzada edad cuentan como se tuvieron que enfrentar a una sociedad que no entendía que fueran homosexuales.

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