¿Otra película romanticona más? Pues aparentemente sí. Dos amigos, chica y chico, se conocen desde la infancia. Lo comparten todo, aficiones, manera de ver la vida, los secretos más inconfesables, se entienden con la mirada…aun así, teniendo todo lo que tanta gente busca durante toda la vida, ninguno se atreve a dar el paso definitivo que convierta esa amistad idílica en una perfecta relación de pareja.

El típico temor que se deriva de pensar que una relación de amistad chico-chica se estropea cuando entra a escena el sexo, aborta cualquier avance en una relación de este tipo hacia algo más grande. Porque ¿qué diferencia una amistad de película de una relación de pareja? pues sólo el sexo consecuencia de la atracción física.

En este caso la atracción física se deja ver desde el primer momento, pero el miedo citado antes y el otro, el que se tiene al rechazo y posterior distanciamiento, hace que en ocasiones se pierda la oportunidad de ser feliz o de serlo mejor antes que después. Muchas vueltas y excusas para eludir lo inevitable. Pero en una película como esta, lo inevitable es acabar felizmente emparejado con el amor de tu vida, por más vueltas retorcidas que de ésta. Pero en la vida real, lo inevitable es estar enamorado, acabar con tu media naranja ya es otra cosa…en la vida real las vueltas no siempre acaban con los enamorados juntos por muy sinuosas que sean éstas. Generalmente si dejas que de muchas vueltas puede que en una de ellas se pierda toda posibilidad de triunfar…

Por otro lado, quisiera destacar el inevitable brillo de la hojalata. Me refiero a perlas como Lily Collins. Es una de esas piedras preciosas que brillan con más fuerza cuando se engarzan en plata mate y no en oro megabrillante. No tienen el brillo esplendoroso de otras estrellas de Hollywood, es más, su brillo se apaga cuando las luces y telas de la alfombra roja las envuelven cual bombón. Ellas brillan en la calle, brillan con unos jeans, una camiseta blanca, unas converse y coleta…tienen el atractivo del día a día, el atractivo de pasear al perro y comprar el periódico un miércoles por la mañana, mientras tomas un chai tea latte de camino. El brillo de ser una chica anónimamente famosa, el brillo de encajar en el ritmo de lo cotidiano sabiendo que es normalmente especial.

Perlas como Lily Collins, Emma Watson, Marion Cotillard, Anne Hathaway, Melanie Laurent o Emy Rossum lucen realmente, son estrellas que tienen luz propia y que siguen brillando aun cuando los focos se apagan.