TÍTULO ORIGINAL Ichimei (Harakiri/Seppuku)
AÑO 2011
DURACIÓN 126 min.
PAÍS Japón
DIRECTOR Takashi Miike
GUIÓN Kikumi Yamagishi (Remake: Shinobu Hashimoto. Novela: Yasuhiko Takiguchi)
MÚSICA Ryûichi Sakamoto
FOTOGRAFÍA Kazuko Kurosawa
REPARTO Ebizo Ichikawa, Eita, Koji Yakusho, Hikari Mitsushima
PRODUCTORA Recorded Picture Company (RPC) / Sedic International / Shochiku Company
WEB OFICIAL http://www.ichimei.jp/
PREMIOS 2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso
2011: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO Drama
SINOPSIS Deseando morir con dignidad, Hanshiro, un samurái sin recursos, solicita realizar el ritual de suicidio en la residencia del clan Li, cuyo director es Kageyu, un guerrero obstinado. Intentando que cambie de idea, Kageyu le cuenta la trágica historia de Motome, un joven ronin que llegó solicitando lo mismo. Remake en 3D de la película homónima de Masaki Kobayashi (1962), con Tatsuya Nakadai en el papel principal. (FILMAFFINITY)

Cuando uno oye que Takeshi Miike va a ponerse al frente de un remake de una de las mejoras obras del cine japonés, no puede hacer otra cosa que ponerse a temblar. Miike es un director de esos que adoras u odias. No hay término medio. En su haber tiene obras de verdadero culto, aunque su exagerado afán por dirigir el mayor número de películas al año le ha llevado a firmar producciones de lo más casposo. Es por ello que mi primera reacción fue llevarme las manos a la cabeza. Me alegra, tras ver el resultado, volver a llevarme las manos a la cabeza, aunque esta vez sea de admiración. Espero que Miike siga este camino que pareció encontrar con 13 Asesinos y que ya vislumbraba con Sukiyaki Western Django.

Seppuku, que en España fue traducida como Harakiri, es una de las mejores producciones niponas de la historia. La dirigió Masaki Kobayashi en 1962 y nada tiene que envidiar a producciones orientales de maestros como Oshima o Kurosawa. Este remake de Miike respeta la esencia de aquella, hasta el punto de calcar alguna que otra escena y ahondar algo más en el aspecto humano de la historia, aunque a veces exagere el tinte dramático de la misma. Estamos, por primera vez en mucho tiempo, ante uno de los pocos remakes que considero realmente homenaje a su antecesor.

La historia ya era de por si estupenda. En ella asistimos a la confrontación del honor verdadero de una familia frente el honor vistoso y vacío de un opulento clan de samurais. La eterna lucha de clases, aunque esta vez vista desde el prisma del honor. El dramatismo de la historia se acentúa aún más en la obra de Miike, llegando a incomodar al espectador con algunas escenas realmente duras. Que Miike haya rodado una historia tan profunda como esta, no quiere decir que haya olvidado sus habituales dosis de violencia, pues aunque solo aparece en contadas ocasiones (inicio y final de la película), cuando lo hace no se anda con medias tintas. En este aspecto me pareció realmente sobrecogedora la escena que se produce a la media hora de comenzar la historia. Realmente impactante y no apta para sensibles (tanto a nivel visual como humano).

Los personajes están muy bien dibujados y maravillosamente interpretados, destacando Hanshiro, que acude a la residencia del clan Li para acabar con su vida, Kageyu, el portavoz del clan y Motome, el joven ronin que protagoniza la primera historia. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de las, en ocasiones, exageradas expresiones faciales del cine oriental. Aquí las miradas, los gestos y los arrebatos de ira, están llenos de expresividad y los actores los reflejan a la perfección.


Mención aparte merece la estupenda escenografía montada para la ocasión. La película ha sido rodada en 3D y eso se nota, curiosamente, para bien. Me encanta el tono verdoso que invade todo y que dota de ese toque clásico a la historia. Así mismo, en los compases finales los copos de nieve hacen acto de presencia, dando lugar a unas imágenes de una belleza sobrecogedora. Si argumentalmente me gustó mucho, visualmente me encantó. Una puesta en escena realmente impecable.

Harakiri, Muerte de un Samurai, es por tanto, un magnífico homenaje al clásico de Kobayashi. Sé que puede parecer curioso ver algo tan clásico rodado en 3D y que funcione bien, ¡pero es que realmente funciona!. Los que busquen acción quedarán decepcionados (aunque el tramo final es realmente bueno en este aspecto), pero todo aquel que admire la figura del samurai o que simplemente quiera disfrutar de una gran historia con una belleza plástica realmente fantástica, disfrutará de la última propuesta de este enfant terrible del imperio del sol naciente.

Lo Mejor: La historia y la cuidada puesta en escena.
Lo Peor: Que el dramatismo de algunos pasajes quede demasiado exagerado por la forma y no el fondo.