Cartel Gran Torino Cualquiera que haya visto el tráiler y recuerde a Clint Eastwood apuntarnos con la mano como si llevara un arma sabe ya mucho de las intenciones del director en esta película: la violencia contenida de esta imagen retrata una personalidad marcada por un pasado escrito en la Guerra de Corea.

De la factura de la película no voy a descubrir nada nuevo para el que conozca algo de la extensa filmografía de este próximo octogenario (tiene 79 años) y para el que todavía no la conozca, Gran Torino es un inmejorable comienzo. Estamos, una vez más, ante un trabajo impecable, aunque eso, con unos pocos directores, ya se da por hecho, necesitando entonces algo más que marque la diferencia.

El reparto completo se encuentra en estado de gracia, tanto los secundarios ya consagrados como otros personajes llenos de verdad, interpretados con la naturalidad y frescura propias de los buenos actores noveles. Por su parte, Eastwood aparece como maestro de ceremonias vestido con un traje que le han hecho a medida y que la verdad, le sienta mejor que a nadie.

Gran TorinoArranca la película sin perder un minuto pero sin las prisas que parecen contaminar gran parte del cine actual mas preocupado por epatar que por convencer al público; con pulso de cine clásico, como a él le gusta, y aunque la película se desarrolla en cualquier suburbio americano y es absolutamente actual, revisa muchos de los convencionalismos de algunos films ambientados en contextos parecidos, tratando temas intemporales y profundamente humanos con la mano de un maestro. No se puede hablar de mas cosas en menos tiempo, con sutileza, sin pretender aleccionar a nadie y haciéndonos además disfrutar intensamente del placer de ver una buena película. La sencilla trama nos arrastra desde el comienzo, descubriéndonos cómo cualquiera puede verse en un momento de su vida interpretando un papel que parece que no es el suyo, cómo la vida tiene siempre algo que enseñar al que cree que lo sabe todo, cómo las circunstancias cambiantes nos hacen reinventarnos a todos, incluso a los mas duros.

En definitiva, una película indispensable que además tiene la virtud de hacer reír y emocionarse al espectador a partes iguales, que tiene sabor a cine épico y sostenida por un guión a la altura de las circunstancias que cuida la forma tanto como el contenido, lleno de diálogos que quedarán grabados en nuestra memoria por mucho tiempo. Del otro gran protagonista de esta historiael Gran Torino, ya hablará Eastwood largo y tendido a lo largo de la película.