Crítica Déjame entrar
![Crítica Déjame entrar 2 [Crítica] Déjame entrar](https://storage.googleapis.com/scb22uploads/2009/04/file-724263-1.jpg)
Estas palabras de Guillermo del Toro que encabezan el cartel promocional de la película son el perfecto eslogan para «Déjame entrar». Su director Tomas Alfredson no podría haber soñado con algo mejor.
«Déjame entrar» no es una película de terror aunque hable de vampiros y desde luego no es una película familiar aunque sus protagonistas sean niños. Hay que olvidarse de los elegantes seres de Bram Stoker o los torturados y ambiguos de Anne Rice. Aquí perversidad e inocencia se tocan pero de una manera diferente, tratando al vampiro como a un enfermo incomprendido, pero, a la vez, sin caer en lo sentimental. La frialdad de la nieve, de Suecia, del paisaje, de los protagonistas, contagia esta historia de amistad gélida e incluso cruel.
Oskar (Kåre Hedebrant), tímido e inadaptado conoce a Eli (increíble Lina Leandersson, una niña valiente e interesante. Pero la niña afirma no ser una niña y los crímenes se suceden a su alrededor. Un cuento tétrico donde el monstruo tiene ojos dulces y el héroe colecciona recortes de crímenes. La película se balancea entre la candidez de los juegos de niños y la perversidad de la que son capaces cuando no miden sus consecuencias. El deseo de amistad y amor se mezcla con el interés por la muerte y el deseo de venganza: inquietante.![Crítica Déjame entrar 3 [Crítica] Déjame entrar](https://storage.googleapis.com/scb22uploads/2009/04/file-717181-1.jpg)
Un extra: la película está basada en el libro «Låt den rätte komma in»(algo así como «Deja entrar al correcto») del sueco John Ajvide Lindqvist, del que podéis disfrutar una muestra del primer capítulo pinchando aquí.


