Crítica Déjame entrar

[Crítica] Déjame entrar«Un cuento de hadas glacial tan delicado, atormentado y poético como nunca antes has visto.

Estas palabras de Guillermo del Toro que encabezan el cartel promocional de la película son el perfecto eslogan para «Déjame entrar». Su director Tomas Alfredson no podría haber soñado con algo mejor.

«Déjame entrar» no es una película de terror aunque hable de vampiros y desde luego no es una película familiar aunque sus protagonistas sean niños. Hay que olvidarse de los elegantes seres de Bram Stoker o los torturados y ambiguos de Anne Rice. Aquí perversidad e inocencia se tocan pero de una manera diferente, tratando al vampiro como a un enfermo incomprendido, pero, a la vez, sin caer en lo sentimental. La frialdad de la nieve, de Suecia, del paisaje, de los protagonistas, contagia esta historia de amistad gélida e incluso cruel.

Oskar (Kåre Hedebrant), tímido e inadaptado conoce a Eli (increíble Lina Leandersson, una niña valiente e interesante. Pero la niña afirma no ser una niña y los crímenes se suceden a su alrededor. Un cuento tétrico donde el monstruo tiene ojos dulces y el héroe colecciona recortes de crímenes. La película se balancea entre la candidez de los juegos de niños y la perversidad de la que son capaces cuando no miden sus consecuencias. El deseo de amistad y amor se mezcla con el interés por la muerte y el deseo de venganza: inquietante.[Crítica] Déjame entrarPero no es terror la palabra que define a la película, sino angustia. La angustia de no saber con cuál de los personajes identificarse puesto que todos esconden un lado oscuro. Es de agradecer un buen guión que atrapa y no da tiempo a plantearse qué vendrá después a pesar del ritmo pausado. Dentro de la frialdad de la película, Tomas Alfredson elige el espacio en off como seña de identidad. Gran parte de lo que ocurre se desarrolla fuera de nuestro alcance lo que convierte cada pequeño detalle en más inquietante si cabe. Sencilla, perturbadora y diferente. Mejor película europea en Sitges, Premios del Público en las Semanas de Cine Fantástico de Málaga y San Sebastian, 114 minutos de repulsión y atracción que hipnotizan. Altamente recomendable.

Un extra: la película está basada en el libro «Låt den rätte komma in»(algo así como «Deja entrar al correcto») del sueco John Ajvide Lindqvist, del que podéis disfrutar una muestra del primer capítulo pinchando aquí.