Crítica The Collector

TITULO ORIGINAL The Collector
AÑO 2009
PAÍS Estados Unidos
ESTRENO EN ESPAÑA 12 de Enero de 2012
DURACIÓN 88 min.
DIRECTOR Marcus Dunstan
REPARTO Josh Stewart, Michael Reilly Burke, Andrea Roth, Juan Fernández, Karley Scott Collins,Madeline Zima, William Prael, Diane Ayala Goldner, Daniella Alonso, Haley Pullos, Robert Wisdom, Alex Feldman
GUIÓN Marcus Dunstan, Patrick Melton
MÚSICA Jerome Dillon
FOTOGRAFÍA Brandon Cox
PRODUCTORA Fortress Features / Imaginarium Entertainment Group
GÉNERO Terror.
SINOPSIS Para el manitas y ex timador Arkin, un hogar tranquilo y una familia de vacaciones es una «oportunidad». En el interior de una casa hay una caja fuerte con joyas y dentro de la caja hay una rara gema, su única esperanza para pagar la deuda de su ex esposa y mantener intacto lo que queda de su familia. Pero desgraciadamente para Arkin, dentro de esa casa hay un psicópata, un experto torturador que se está ensañando con la familia residente. Mientras avanzan los segundos hacia la medianoche, Arkin se convierte en un héroe reacio atrapado por un enmascarado «coleccionista» en un laberinto letal. (FILMAFFINITY)

Cuando uno se dirige a ver la última «locura» del guionista de Saw IV, V y VI, ya sabe de antemano el color que va a predominar en la pantalla. Vaya por delante que un servidor no es un fan de la saga, puesto que únicamente disfruté con la primera parte a pesar de haber visto la colección de horrores completa. Es por ello que acudí a la sala con muy pocas expectativas y quizás fué eso lo que hizo que el resultado final, salvo por algún que otro detalle, me pareciera bastante satisfactorio sin llegar a parecerme la excelencia que parece haber resultado para algunos.

Partiremos de que Jigsaw, el rencoroso genio diabólico de Saw, ha muerto y la saga con él. Es tiempo de buscar otros seres retorcidos que llenen las salas de espectadores ávidos de carnaza y torturas que harían vomitar a una cabra. Si a esto añadimos algo de tensión y no dejamos que baje el ritmo de unas aceptables pulsaciones, estaremos asistiendo al nacimiento de una nueva gallina de los huevos de oro.

Los paralelismos con Saw son casi inevitables
, aunque, en mi caso, sólo puedo establecerlos argumentalmente con la primera de la saga. The Collector tiene la tensión de la primera aparición de Jigsaw en las pantallas, aquella que luego se convirtió en mera curiosidad de ver que juegos mortales ideaba el resentido sádico. En The Collector hay un buen arranque con una correcta presentación de los personajes. No es un inicio tan adrenalítico como el de Saw, aunque tiene lo suyo. Aquí la historia va in crescendo hasta que se desata la caja de los truenos, momento en el cual la montaña rusa de imágenes escabrosas y situaciones espeluznantes se desboca.

Me encantan las tomas de cámara que se producen tras la entrada del protagonista en la casa y percatarse de que no está solo. Es en esos momentos en los que creo que la tensión está muy bien conseguida con cuatro planos y dos efectos de sonido. En cierto modo, en estos momentos me vino a la cabeza una recomendable película de Guillem Morales: El Habitante Incierto. Son de géneros bien dispares, pero esa tensión del saber que no estás solo en casa y que hay algo al otro lado del tabique, la transmiten muy bien.

En el terreno actoral no podemos pedir demasiado. El género del torture-porn, no suele destacar por grandes interpretaciones. Con que sepan poner cara de miedo y chillen de vez en cuando, vale. Suele ser importante el papel de los (habitualmente dos) protagonistas antagónicos, mientras que el resto suele importar bastante poco. Aquí pasa lo mismo. El protagonista (Josh Stewart) tiene su aquel, pero no acaba de encajarme. Chirría bastante el que, siendo una persona aparentemente normal, esquive trampas y realice emboscadas en la casa como si llevara toda su vida combatiendo a los charlies. No lo hace mal, pero el personaje tiene un «toque McGyver» que a mí no acaba de convencerme. Por otro lado el psicópata, es un tipo con una máscara de cuero al más puro estilo sado, que no dice ni mu en toda la película, así que su expresividad es la misma que la de Pinocho. . En cuanto al personaje, con todo lo listo que se supone que es, hay veces que parece haberse quedado haciendo calceta con unos auriculares a todo volumen. Da igual que estés hablando a grito pelado en el sótano, que caigas en una ruidosa trampa o que te pases la película subiendo y bajando escaleras de madera a todo trapo. Si no está en el guión, él no te oye. Eso si, en cinco minutos te llena la casa de trampas y te pone cinco cerrojos en la puerta. Un poco incongruente.

La casqueria es algo que predomina en la historia, si bien no hace acto de aparición hasta pasado el ecuador de la película. Como he dicho antes, cuando aparece, lo hace sin concesiones y «regala» al espectador alguna que otra escena de esas que te dejan el semblante como si acabaras de masticar un limón. Para ser cine «comercial» me pareció bastante cruda en este aspecto, muy en la línea de las últimas entregas de Saw.

Donde, a mi parecer, flaquea bastante es en el terreno argumental y la lógica. Hay un buen número de escenas en las que ante determinada decisión tuve que preguntarme el porqué el protagonista siempre tomaba la más complicada (evidentemente la que le mantiene siempre dentro de la casa para llenar los 88 minutos de metraje). Se que es algo inherente a este tipo de cine, pero la verdad es que me desesperó bastante el que se tomaran mil caminos alternativos para salir de la casa y que finalmente muestren como válido el que el protagonista desecha en un principio y todos los espectadores ya tenían como evidente desde el primer minuto de encierro.

En cuanto a la banda sonora nada que destacar. Más bien todo lo contrario. The Collector tiene, que yo recuerde, los títulos de crédito iniciales más horripilantes que he visto en mi vida. Las imágenes podrían tumbar a un epiléptico desde el primer fogonazo, pero es que el tema elegido para acompañarlos no se queda atrás. No sabría cómo definirlo, pero a mi me sonó como si hubieran dejado a un mono campar a sus anchas con una mesa de mezclas y hubieran subido el volumen hasta la distorsión máxima. Me pareció lamentable. Durante la película, la banda sonora no llama la atención, salvo en los momentos, como suele pasar en el género, en los que aparecen los sobresaltos y el mono sube el volumen para intentar o bien darnos un buen susto o reventarnos el tímpano. Él siempre gana. Se agradecen algunos temas vocales insertados en el metraje entre los que destacaría una versión remezclada del I feel You de los Depeche Mode.

En definitiva, The Collector es una especie de cruce malsano entre Saw y Solo en Casa, con la salvedad de que aquí, lo que se dice reírse, uno se ríe bastante poco (exceptuando una rocambolesca escena con un gato que enfurecerá a los amantes de los felinos). La tensión está muy bien llevada, a pesar de que las situaciones son en ocasiones bastante absurdas. Dentro de su género, es una de esas que no hay que dejar pasar. Es, sin duda, el nacimiento de un nuevo psyco-killer, del que seguramente pronto volvamos a tener noticias. Esperemos que no pase como con Saw y la tensión vaya desapareciendo película a película en pos de esa insana curiosidad de saber en cuantos trozos quedará cada personaje al final de la historia.

Lo mejor: La tensión previa al estallido de violencia.
Lo peor: Que cae en mil tópicos y situaciones incoherentes.
Contenido: Terror: 3; Violencia: 4,5; Suspense:3