Crítica Rufufú (i soliti ignoti).1958

Hace ya unas cuantas semanas tuve la oportunidad de ver de nuevo, gracias a la (tan impagable como gratuita) programación cinematográfica de Universidad de Zaragoza y del colegio mayor Pedro Cerbuna, esta película que es el comienzo y a la vez uno de los máximos exponentes de la gran comedia a la italiana, que es como se le llamó originalmente.

Mario Monicelli es el director de esta y de muchas grandisímas obras de la cinematografía italiana que desde los años 50 y durante al menos un par de décadas más, realizaban películas de una calidad (que no cantidad) tan excelente como la americana.

Además Monicelli fue el pionero de este genero tan propio y que combinaba muy hábilmente un tipo de humor más popular, cercano e inmediato ( como el cine que se realizaba en España) y otro donde la ironía y el sarcasmo le daba un punto de acidez y mordacidad (muy identificable con el cine inglés).

Rufufú toma como base de su argumento el clásico del cine negro francés” Rififí” y la vuelve del revés satirizándola (también es pionera del genero remake,tan obsesivamente usado en la actualidad). Si bien en la película original un ex-presidario planea junto a sus compinches un plan maestro para atracar una de las mejores e inexpugnables joyerías de París, en esta ocasión un ladrón de poca monta e infinita torpeza planea, junto a sus compañeros de chapuzas, atracar una oficina del Monte de Piedad de Roma.

Tan pronto como comienza el reclutamiento de los autores del plan, se desencadena un sin fin de situaciones hilarantes que crecen en intensidad hasta el desenlace de la trama (las escenas de la realización del golpe es de lo más cómico que he visto en el cine).

Tanto el conjunto de tan enternecedores como desastrosos personajes que conforman la película, como el reparto de actores que los interpretan, es antológico. Pocos films pueden presumir de atesorar tanto talento junto como esta. Tener en un mismo reparto a actores de la talla de Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman, Totó y Claudia Cardinale no está al alcance de muchos.

En definitiva, una enorme comedia que recomiendo encarecidamente ver. Como detalle, si alguien se queda con ganas de más, apuntar que existe una secuela dirigida por Nanni Loy y protagonizada por Vittorio Gassman.

Autor: Carlos Gómez