[Crítica] Red State

TÍTULO ORIGINAL Red State
AÑO 2011
DURACIÓN 82 min.
PAÍS Estados Unidos
DIRECTOR Kevin Smith
GUIÓN Kevin Smith
FOTOGRAFÍA Dave Klein
REPARTO Michael Parks, Michael Angarano, Kerry Bishe, Nicholas Braun, Kyle Gallner, John Goodman, Melissa Leo, Kevin Pollak, Stephen Root, Matt Jones, Cooper Thornton, Kevin Alejandro, Marc Blucas, Ralph Garman, James Parks, Betty Aberlin, Jennifer Schwalbach, Patrick Fischler, Damian Young, Anna Gunn

Tres adolescentes con las hormonas al rojo vivo contestan a un anuncio de una mujer madura que busca sexo. Siendo chicos los chicos, se lanzan a la carretera para satisfacer sus urgencias libidinosas. Pero lo que empieza como una fantasía da un oscuro giro cuando se enfrentan a una terrorífica fuerza «sagrada» con una agenda pendiente fatal. Historia inspirada en la figura real de Fred Phelps, el líder de un grupo religioso extremista que se hacía llamar la Iglesia Bautista Westboro. (visto en FILMAFFINITY)

Lo que más me atrajo en un principio de esta película fué comprobar el cambio de registro de su director: Kevin Smith. Abanderado de los frikis de pro, Smith apareció de repente en el mundo del cine con Clerks, una historia que desde sus inicios se erigió como uno de los iconos del género indie casposo. Sus personajes y situaciones se convirtieron en la firma personal del director y posteriormente en Mallrats, Dogma y Silent Bob y Jay Contraatacan, la fórmula, aunque fué perdiendo fuelle, siguió funcionando y atrapando adeptos. Bien es cierto que hasta la fecha, mi película favorita del director es la edulcorada, pero para mi acertada, Persiguiendo a Amy, con un Ben Affleck (si, has leído bien) como protagonista indiscutible. Kevin Smith también ha escrito guiones de cómics (grandioso alguno de Batman y los de Flecha Verde) y ha aparecido en varias películas a modo cameo (a parte de en las suyas dando vida a Bob, ahora mismo recuerdo el hacker friki de La Jungla 4.0).

Lo primero que oí de Red State fué que el cambio del director, era radical. Ciertamente es así. Smith cambia las risas y el cachondeo por las situaciones incómodas, la violencia y el desasosiego con bastante acierto. Prueba de ello es el premio a la Mejor Película recibido en el reciente festival de Sitges.

Red State no es una película para todos los públicos. Su mal rollo desde el minuto uno augura al espectador una hora y media de situaciones asfixiantes e incómodas. Podríamos dividirla en tres actos: Inicio, nudo (y qué nudo) y desenlace.

La película arranca de manera bastante inocente y podría ser una teenager más durante los primeros 15 minutos. Se presenta al trío protagonista de manera un poco rápida y se nos muestra un contexto homófobo y ultrareligioso que pasea por la pequeña población en la que se desarrolla la acción.

Pasados los 15 minutos, de repente todo se tuerce y lo que parecía ser una película de adolescentes con tintes de denuncia social, se vuelve un torture-porn en toda regla. No llega visualmente a las cotas de Hostel o a las de las últimas Saw, pero el trasfondo despide una violencia que despeina al más pintado y deja a las nombradas a la altura del betún. No es que no haya violencia física, que la hay (la escena de una ejecución, me resultó cruda, real y escalofriante a más no poder), pero la violencia verbal e ideológica, son bastante más dañinas y efectivas. En este tramo, he de reconocer que hay un «sermón» del pastor loco de turno, que se me antoja un poco largo. Supongo que esto está forzado a propósito para generar la inquietud y el malestar que se quieren conseguir (y se consiguen), pero a un servidor se le hizo eterno. Todo este acto me puso los pelos de punta, tanto por las palabras del pastor y sus chifladas ovejas, como por los acontecimientos que se muestran sin un solo temblor de cámara.

Tras este segundo acto, comienza el tercero con la inclusión de nuevos personajes y la película cambia de nuevo de rumbo, aunque siempre sin abandonar esas situaciones de angustia que plagan la película. Aquí el protagonismo lo asume el bueno de John Goodman, que para un servidor siempre será el chiflado Walter Sobchak. Goodman da vida a un agente federal que se encuentra ante una encrucijada moral frente al rancho/iglesia. El desarrollo de su personaje, durante los 40-45 minutos que goza de la pantalla, es plausible. Sientes sus miedos y sus dudas desde el primer momento y nunca sabes que harías en su complicada situación. Simplemente me encantó. Es una pena que este tercer y último fragmento se quede a medio camino como película de acción y no llegue a tener el pulso necesario.

En el plano actoral, están todos bastante bien, aunque destaco al mentado Goodman y a su némesis en la película, Michael Parks, que da vida al «iluminado» pastor. Ambos consiguen que te creas su personaje al 100%, transmitiendo sus miedos y dudas por un lado y su odio y fanatismo por el otro. Es una pena que el momento «duelo interpretativo» se vea reducido a unos escasos minutos, pero aún así es reconfortante. La escena final me recordó incomprensiblemente a la de Quemar Después de Leer, con la salvedad de que en esta ocasión no tuve maldita gana de reirme. La moraleja, o el poso final, como quieras llamarlo amigo lector, es igual de desasosegante que el resto de la película y cae como una tonelada de clavos sobre el indefenso espectador.

Como curiosidad comentaré que el personaje al que da vida magníficamente Michael Parks, está basado, bastante libremente, en Fred Phelps, fundador de la Iglesia Bautista de Westboro. Este tío es un pájaro de cuidado como puedes leer en la wikipedia. El personaje de la película es, con idénticas ideas, una caricatura extrema de este.

En definitiva, nos encontramos ante una película angustiosa y asfixiante que juega muy bien con los recursos que tiene para hacer pasar un mal rato al espectador. Yo la recomiendo a pesar de que me haya quedado un regustillo a que se queda a mitad del viaje y que se podría haber hecho algo más. Aún así, Red State deja patente una vez más que a veces no hace falta llevar un delantal y una motosierra para provocar verdaderos escalofríos. Kevin Smith ha conseguido que, por un momento, olvide a los cachondos de Bob y Jay y me estremezca con la inmundicia de gente corriente y moliente que, en estos momentos, puede estar respirando el mismo aire que tu y que yo.

Lo mejor: Aunque parezca irónico, lo bien que transmite el mal rollo.
Lo peor: Que parece quedarse a medio camino de thiller teen, horror-porn y peli de acción.
Contenido: Terror: 3; Drama: 3; Violencia: 4