Crítica [REC]3 Génesis

La cartelera española se topa con un fenómeno al que estamos poco acostumbrados: dos estrenos de ciencia ficción consecutivos, y bien diferenciados. Después de »Extraterrestre», »[REC]3 Génesis» se planta en nuestras pantallas humildemente, como continuadora de una saga española. Sólo por el hecho de juntar esas dos últimas palabras el mérito está obtenido.

Sin embargo, el testigo que Jauma Balagueró pasa en la dirección a Paco Plaza está infectado con malicia. Y es que, después de las anteriores entregas, como un reflejo queremos algo novedoso en esta. Me imagino a Plaza y a su coguionista Luiso Berdejo, junto a los productores, Balagueró, Marini, etc. rompiéndose la cabeza por encontrar ese nuevo golpe de efecto que en los anteriores [REC] supuso el uso de la cámara en mano y su justificación narrativa.

Pues bien, Paco Plaza ha demostrado ser un creador que sabe reírse con su obra, jugar casi puerilmente con ella. Y eso, sea cuál sea el resultado final, es honesto y sano. El tono de [REC]3 Génesis cambia abruptamente hacia el gore y la serie B, hacia un estilo muy reconocible, y que tiene su punto, no para todos los públicos, pero sí para los seguidores de la saga. Es una película para ellos.

Hasta la esencia comentada de cámara en mano termina por los suelos, reventada en un gag simbólico con referencia a las anteriores [REC], con el destello intermitente de la grabación que nos trae otros títulos a la cabeza, como el de »Arrebato». Eso sí, la película adolece de su propio tono, porque, en el fondo, ¿qué filme de este género no lo hace? En ese aspecto recuerda mucho a referencias menos reconocibles, como »Severance», que juega a creerse dramática en ciertos momentos, y cómica en otros.

Con estos cimientos, el festival de sangre está servido, en un banquete nupcial como contexto, y en una competición por la supervivencia que se convierte también en una por dar la muerte más original a sus enemigos, con homenajes medidos si se me permite enlazar el clímax de »Braindead» cambiando cortadora de césped por una batidora. No obstante, el filme no se regocija en la gratuidad, porque cada revés narrativo está plenamente justificado (es más, peca de lo contrario en algún momento, de subrayarse en exceso).

En la interpretación, Leticia Dolera se merienda a Diego Martín, que diluye el significado de su personaje en su trabajo. Dolera transmite la intención de sentirse preparada para empresas de mayor peso dramático, de esas por las que acabas nominada.

Guste o desagrade, hemos de agradecer [REC]3 Génesis lo que supone para el cine de género nacional, y a Paco Plaza por no quedarse anquilosado en una única fórmula buscando el beneficio económico, creyendo  que una saga es algo más que una fábrica estandarizada de contenido fílmico.