[Critica] Que se mueran los feos

Llena de típicos tópicos, “Que se mueran los feos” es una alegoría a la raída frase “La belleza está en el interior”.

Cuenta la historia de un perdedor que basa todas sus frustraciones y derrotas en la vida en el hecho de ser feo. Algo sin duda que le hace ser cada vez más feo y triste. Rodeado de gente que le quiere, pero que no le ayuda a salir de la espiral de desolación y fracaso, ve como un rayo de luz entra por su ventana cuando su cuñada, otra fea, abandonada por su marido, entra en su vida.

Los dos feos entran en conexión tras un periodo de adaptación, se enamoran, se casan y todo el mundo es feliz, y bla, bla, bla, bla…

No se cual es la moraleja de esta historia, que aunque desborda ternura por los cuatro costados, ofrece a mi entender una visión patética, desesperanzadora y posiblemente tan real que da nauseas de la vida. Lo único que saqué en claro de esta película es que si eres feo y algo patético, no puedes aspirar a nada más. Es más no tienes ni la intención de cambiarlo. Tanto tú como tu entorno tratareis de encaminar tus pasos a un destino aceptado tan “feo” como tú mismo. Terrible.

Si algo me llamó la atención de esta película fue el papel de Hugo Silva. Un pelín encasillado en el rol de guaperas duro pero tierno cuando procede, desvío su inercia hacia el guaperas macarrilla de pueblo, con cara mas dura que una piedra y humor tan chabacano e infantil que de lástima hace más gracia que cualquier “gag” de la peli. Me recordó en ocasiones al papel de taxista hortera y fanfarrón que hacía Alberto Sanjuán en “Al otro lado de la cama”.

También llamó mi atención como dos personajes tan conocidos como Aída y Paco de “ 7 vidas” irrumpiesen en la gran pantalla en esta película. Javier Cámara y Carmen Machi bordan dos personajes que han elevado la categoría de la sit-com española al olimpo de las series. Reproducen los ademanes de estos dos papeles tan conocidos y hacen brillar sus roles empapando la escena con sus personajes hasta ahora estrella.

Para finalizar no quiero que se piense que Cámara y Machi me parecen dos actores regulares, ni mucho menos. Me parecen dos de los más brillantes de la escena española, es solo que creo que el director no se ha arriesgado nada y ha tirado de dos apuestas seguras para no perder. Debería pensar que con talentos así trabajando para él, el jugar a empatar, es como perder por goleada.