[Crítica] Jacuzzi al Pasado

Tempus fugit, segundas oportunidades y John Cusack, tres elementos que suelen darse juntos y que han dado lugar a algunas grandes películas. No podríamos decir que todos los proyectos de Cusack sean fundamentales dada su tendencia a hacer trabajos alimenticios que le permitan luego embarcarse en obras más personales como Alta Fidelidad y Grosse Pointe Blank, pero sí que suele ser garantía de buen hacer. Máxime cuando se involucra en un film más allá de la mera interpretación, como es el caso del largometraje que nos ocupa. Cusack fue un icono de los 80’s en multitud de películas generacionales, films destinados a adolescentes, pero con cierta calidad, que él solía protagonizar y que le perfilaron un personaje definido con el que todos lo (y nos) identificábamos. Una especie de Holden Caulfield moderno.

Incluso llegó a propiciar el despegue de Judd Nelson al tener que rechazar uno de los papeles principales en El Club de los Cinco, otra de las películas clave de la época, por tener otros compromisos profesionales. Cusack produce Jacuzzi al Pasado, una sátira sobre los 80’s, los años horteras por excelencia, que es también un comentario sobre la vida adulta de los que fueron adolescentes en aquella década.

Parte de la diversión Jacuzzi al Pasado reside en ver cómo una de las máximas figuras de entonces vuelve para parodiarla y reirse de sí mismo, apoyado por otros dos referentes ochenteros como son Chevy Chase y nada menos que el tremendo Crispin Glover. La película parte de una premisa tontísima, pero eso es lo de menos, lo que importa es a lo que va a dar lugar. Cusack, su sobrino y un par de amigos a los que madurar no se les da muy bien, se van al escenario de sus correrias de juventud para pasar un fin de semana juntos. Tras una noche de juerga metidos en un jacuzzi se despiertan en 1986 tal y como eran entonces, pero sabiendo lo que saben en el presente. Una eventualidad sumamente atractiva. Nuestros héroes están muy preocupados por no alterar nada de lo que hicieron en el pasado para que su presente no cambie, hasta que se dan cuenta de que su desastrosa vida es consecuencia de las nefastas decisiones que tomaron entonces. Tienen la ocasión de enmendar todos sus errores y hacer que su vida se convierta en algo mucho más apetecible. La situación da lugar a una entrañable y divertida película repleta de un montón de buenos chistes. Vale, puedo prescindir de los chistes. Ahora, ¿dónde está ese jacuzzi?