Tom Six ha sido director de la versión holandesa de Gran Hermano, lo que le ha permitido, según él, observar cómo la gente hace locuras cuando cree que nadie les está viendo. Y con eso cree que tiene una coartada intelectual. Paparruchas. Venir de la telebasura en lo único que le ha beneficiado es en la capacidad de especializarse en escribir y dirigir películas-escándalo por cuatro duros, como es el caso de su última producción: The Human Centipede, El Centípedo Humano. Un catálogo de barbaridades una detrás de otra.

El realizador ha querido darle cierto poso científico, psicológico y cultural a su película hablando de la influencia de David Cronenberg y la filmografía de terror japonesa en su cine, y de la denuncia de los experimentos nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Más bobadas. Se le ve el plumero cuando alardea de la cantidad de actrices que se retiraron durante los castings ante la naturaleza del guión. Six no ha pretendido más que engordar la expectación como recientemente hizo también Srdan Spasojevic con A Serbian Film. Hala, vamos todos a ver esto que da mucha jena.

El planteamiento no puede ser más tópico. Dos chicas guapas perdidas de noche en un bosque con el coche averiado, y un científico loco que las secuestra. No me dirán que no es un argumento trillado. Six admite que el concepto surge de una broma sobre castigar a los pederastas con coserles la boca al ano de un camionero gordo. Y así es justo como empieza The Human Centipede, como un chiste exagerado, con encuadres de peli porno vintage y diálogos de risa. Por mucho transfondo que se le quiera dar, con lo que tiene más en común es con el pulp, y las producciones de las factorías Troma y Hammer.

El científico en cuestión resulta ser un reputado cirujano que sueña con construir un ciempiés humano uniendo quirúrgicamente por las mucosas bucales y anales a las chicas y a un turista japonés que pasaba por allí. ¿Por qué? Porque está loco, claro. Las chicas están correctas en sus papeles de Scream Queens monas, el director se recrea en los detalles escabrosos y busca el humor disparatado, pero lo mejor de todo es el tipo que encarna al malo, el actor con más experiencia del lote. Su interpretación está tan pasada de rosca, tan ida de vueltas, que llega a ser hipnótica e hilarante a la vez.

A pesar de lo repulsiva que pueda ser, The Human Centipede no es más que otra película de terror sobrepublicitada, excesivamente lenta y con una anécdota alargada para dar lugar a un largometraje. Pueden verla para echarse unas risas con el disparatado doctor, sobreactuado en cada fotograma hasta para abrir una puerta. Preferiblemente con amigotes y cositas para picar y libar. La secuela está ya en marcha, y Six promete que esta vez el ciempiés estará formado por doce personas y que será mucho más explícita y asquerosa. Pues qué bien. Flojos de espíritu, abstenerse.