Crítica Chris Herren un yonki en el basket

Apenas cumplidos los 18 años, Chris Herren, el jugador de baloncesto nacido en Fall River (Massachusetts), lo tenía todo. La tradición deportiva de su familia parecía tener en el joven Chris su máximo exponente, quien desde sus primeros años jugando en una cancha de baloncesto debía soportar la presión a toda buen estrella se le exigía. Todo parecía ir por buen camino pero algo iba a hacer mella en la rutilante estrella, sus años de juerga juvenil y caída en las drogas dieron al traste con una prometedora carrera. Retirado prematuramente Chris Herren pelea ahora con otra batalla, quizás la más importante de su vida, que no es otra que evitar que otros cometan su error. El documental Chris Herren, un yonki en el basket nos muestra la experiencia de un aspirante a comerse el mundo que tras debutar con los Boston Celtics dos años más tarde se encontraba a una manzana del pabellón durmiendo en la calle.

El excelente documental nos muestra como ya en su etapa universitaria, donde demostró su talento en equipos como Boston College y Fresno State, tuvo sus primeros escarceos con la cocaína. Tras ser detectado la sustancia ilegal en su cuerpo tuvo que dar una rueda de prensa entre lágrimas pidiendo perdón a la afición a quienes más confiaron en él. Este hecho condicionó sus carrera pero sus grandes actuaciones hicieron que finalmente fuese drafteado en segunda ronda (por su calidad debía elegido en primera ronda pero su fama de drogadicto hizo que muchos equipos no confiasen en él).

Tras debutar en la NBA de la mano de los Denver volvió un año después a Boston, el equipo de su tierra, cerca de su familia y amigos, pero también cerca de esos contactos que le hicieron engancharse a las drogas. Desgraciadamente volvió a caer en lo más hondo y durante años veía como todo se derrumbada alrededor suyo, su familia se alejó, no conseguía cumplir las normas de los centros de desentoxicación y el suicidio era una de sus opciones. Tras años de lucha fue castigado a lavar platos durante más de 12 horas diarias, la cocina se convirtió en su diván personal hasta tal punto que consiguió rehacer su vida y salvar su familia.

Para alguien que ha jugado y ganado prestigiosos trofeos el mejor premio de su vida son las medallas que cuentan el tiempo que ha estado desenganchado, y que cada cierto tiempo le entregan en el centro de salud. Chris Herren ahora entrena al baloncesto y da consejos a aquellos que piensan que las drogas son poco peligrosas y controlables.

El documental recoge emotivos momentos
y entrevistas a la familia, entrenadores y al propio Chris Herren que, con la voz segura y la convicción de alguien que cuenta sus propias vivencias, nos ofrece un testimonio desgarrador y al mismo tiempo optimista. Uno de los documentales deportivos del año.