Crítica Bienvenidos al fin del mundo, de Edgar Wright

Bienvenidos al fin del mundo0

Bienvenidos al fin del mundo0The World’s End no es solo el título original de esta película, sino el nombre de un pub en el pueblo inglés de Newton Haven y la última etapa en una maratón alcohólica llamada La Milla de Oro, con doce paradas. Doce pubs, doce pintas. También es el objetivo prioritario de Gary King, un cuarentón alocado, alcohólico y drogadicto que lamenta profundamente no haber sido capaz de completar dicha maratón cuando se graduó acompañado de sus cinco mejores amigos. Ahora, más de veinte años después, se propone reunir de nuevo al equipo y volver a su lugar de origen en busca de la gloria perdida.

A partir de tan simpática sinopsis podríamos obtener una comedia alocada de marcado tono británico, donde dejando de lado las peripecias de unos cuarentones que quieren revivir su juventud a toda costa, nos encontraríamos con la típica subtrama donde se ponen de manifiesto los cambios que sufrimos al madurar y como estos se ven reflejados cuando volvemos a nuestro hogar; así como las típicas rencillas que quedan entre amigos y que acaban saliendo a la luz en estas situaciones. Y así sería para aquellos que no tengan ni idea de quiénes son el director o los dos principales protagonistas, Simon Pegg y Nick Frost.

Para aquellos que los conozcan no hace falta comentar que nos encontramos ante la tercera parte de una personal revisión de varios géneros cinematográficos en clave de comedia disparatada, titulada El corneto de tres sabores y cuya primera y segunda parte fueron Zombies Party (2004) y Hot Fuzz (2007). El género de terror zombie o las películas de compañeros policías fueron homenajeadas y ahora toca centrarse en esas producciones que vieron la luz en los años cincuenta a raíz de la paranoia comunista y donde los alienígenas siempre acababan instalándose en la sociedad, suplantando a sus habitantes. Porque los cinco colegas en busca de juerga van a descubrir que no solo ellos han cambiado en el pueblo, sino algo mucho más terrorífico.

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Simon Pegg y Wright se encargan del guión y sorprende que sea Pegg el que interprete a Gary King, el más alocado y tonto del equipo, papel que normalmente recae en su compañero Frost, y que aquí toma el rol de personaje más serio del grupo. Este trío de británicos se conocen desde la serie Spaced y cada vez trabajan más en otros proyectos. Pegg ha llevado su vena cómica a exitosas sagas como Star Trek o Misión Imposible, además de prestar su voz en numerosas películas de animación. Frost ha aparecido en comedias como Paul, también junto a su amigo o en la sorprendente Attack the Block. Además aparecen otros actores británicos más que conocidos como Martin Freeman, muy de moda con sus interpretaciones en Sherlock y El hobbit; Eddie Marsan, David Bradley, que aparece en todas las películas de Harry Potter y ahora rueda Juego de tronos; Pierce Brosnan; Bill Nighy o Rosamund Pike, quizás lo más flojo de toda la película, pero también es verdad que es una actriz que nunca me ha convencido.

Cuando la ciencia-ficción irrumpe en la película es el director el que se hace dueño de la misma, ya que la acción comienza a primar por encima de todo lo demás. Las estudiadas coreografías de Wright brillan, tal y como ya nos mostró en Scott Pilgrim contra el mundo, en especial la que tiene lugar en el baño de caballeros. Marca de la casa son también sus rápidos y abundantes diálogos.

Bienvenidos al fin del mundo es muy divertida, pero es una película difícil. No tengo claro si es mejor llegar totalmente virgen a la sala o sabiendo de antemano qué es lo que se va a ver, porque la sorpresa es mayúscula, tal y como ocurría en Abierto hasta el amanecer.
Una vez que la película alcanza el punto de no retorno, va llevando al espectador más y más allá hasta su delirante final. Ágiles diálogos, escenas de lucha espectaculares –la de Pegg intentando tomarse la pinta es muy buena- y efectos especiales que conforman una película cuyo resultado no agradará a todo el mundo, pero que no deja de ser recomendable para aquellos que quieran pasar un buen rato de lo más entretenido y sorprendente.