Tuve la suerte de asistir al estreno en Sitges de la última y esperada película de Jaume Balagueró. Para mi fue uno de los grandes momentos de las tres ocasiones en que he podido asistir al Festival de cine fantástico y de terror de Sitges. En primer lugar por estar en este festival en su 50 aniversario y en segundo y más importante porque Balagueró es, actualmente, el gran maestro del género a nivel mundial en mi opinión. Puede parecer muy exagerado, no lo dudo, pero es la percepción que tengo de este director con el que conecté de inmediato desde su primera película. Y es que esta “Musa” conecta íntimamente con su debut “Los sin nombre”, una de las piedras angulares del cine de terror español, y cuya potencia emocional y visual ha dejado huella en todos aquellos que la han visto. En este caso , recupera ese clima de angustia y de maldad que pesa como una losa sobre el espectador. Un clima que Balagueró ha ido evolucionando en cada película que ha realizado ( a excepción de “OT, la película” su segunda y más aterradora película), con mayor o menor éxito, pero siempre partiendo del creado en “Los sin nombre” e incluso en “Alicia” su debut en el cortometraje. En este caso Jaume se encarga de adaptar a la pantalla “ La dama número 13”, la novela de Jose Carlos Somoza. Obviamente no se contenta con rodar tal cual la trama sino que la modela conforme a su universo añadiéndole, en esta ocasión, una patina de terror clásico, un historia de terror mitológico con el cual se funde a la perfección. Esta película va sobre la poesía, de una poesía de inspiración maliciosa. Habla de los mitológicos poetas Blake, Keats y Dante, o del profético Milton cayendo a las tinieblas de su “Paraiso perdido”. Como la creación de obras hermosas y excelsas pueden ser inspiradas por musas de naturaleza cruel y desalmada.

En resumidas cuentas, la inspiración trae consecuencias. Balagueró también usa a la perfección como engranaje a su impactante dominio de lo visual, una banda sonora espléndida. Aparte de su fluidez narrativa destaca en el plano actoral, especialmente el papel de una Franka Potente impecable, y de una Leonor Watling que interpreta a un personaje tan efímero como fundamental en la trama.

A modo de guiño a los cinéfilos ya cuarentones y mitómanos en general, os será muy grato reconocer a un Christopher Lloyd en el papel de un profesor…aunque muy diferente a Doc.

Es obvio que mi condición de gran admirador del trabajo de Jaume Balagueró me impide ser imparcial pero…¿quien pretender serlo?. Es una película terror muy bien narrada y excelentemente rodada, algo tan simple como difícil de conseguir. Por último, permitidme advertiros. Si necesitáis en algún momento que os acompañe la inspiración, cuidad mucho a quienes llamáis para para ello. Después de ver Musa, yo desde luego no acepto visitas. Prefiero ir de propio a buscarla.