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Crítica Cazafantasmas Imperio Helado

Siempre es una buena noticia que una nueva entrega de la saga Cazafantasmas llegue a las salas de cine, esta vez bajo el nombre de Cazafantasmas Imperio Helado. Estuvimos mucho tiempo sin disfrutar de las aventuras del carismático grupo  de valientes cargados únicamente con mochilas de protones dispuestos a defender la ciudad de las amenazas que llegan del más allá. Desde su fundacional, exitosa e inigualable primera película han sido varias las apuestas por conseguir que la franquicia sea una de las más queridas por los amantes del cine ochentero. Ha habido de todo: pequeños desastres en taquilla, relanzamientos con protagonistas femeninas y un nuevo un intento por volver a lo clásico con la participación de las estrellas originales de la saga, y no nos referimos solo a los actores de carne y hueso sino también a los fantasmas más carismáticos como Slimer/Moquete y el simpático Stay Puft. Las buenas noticias llegaban con el estreno de Cazafantasmas: Más allá (2021) que cumplió con creces a la hora de recobrar la confianza del público, convirtiéndose en una de las mejoras películas de la saga y todo un homenaje al universo Cazafantasmas. Años después llega una nueva entrega, Cazafantasmas Imperio Helado, y su tarea de mantener el nivel de su predecesora no era algo para nada fácil.

Fotograma de Cazafantasmas: Imperio Helado

Fotograma de Cazafantasmas: Imperio Helado

Cazafantasmas Imperio Helado comienza como una sucesión de presentaciones de personajes y tramas que de tan abundantes no acaban de tomar forma. Si por un lado tenemos la relaciones entre la familia Spengler con la rebelde Phoebe (Mckenna Grace ) , por otro nos encontramos con Trevor Spengler (Finn Wolfhard ) que ya coquetea con otra joven aspirante a cazafantasma , y mientras tanto  vemos como los originales cazafantasmas buscan su lugar en un mundo,  que les  empieza a animar a jubilarse. Todo estos argumentos se entremezclan con una patente  pérdida de confianza en los “trabajos” que realizan los Spengler en la ciudad y , como no, en la inminente llegada de un nuevo ser que amenaza con destruir toda la humanidad.  La protagonista de esta entrega es sin duda Phoebe Spengler, ella es la joven a la que no dejan participar en la caza de seres del más allá, a pesar de que ella misma se considera las más valiosa de los integrantes del equipo. Además ve como a pesar de que su familia se ha consolidado como la heredera de la vieja guardia de los Cazafantasmas ella no acaba de integrarse en un mundo que persigue sin piedad a estos seres algunas veces incomprendidos, tanto es así que emprende una relación muy especial con una amiga que vive “al otro lado”. La inocencia de Phoebe  también juega un papel fundamental en la trama, y ella misma se erige como figura principal a medida que avanza el film. La película avanza a ritmo muy lento en los primeros minutos, pero cuando el todopoderoso enemigo hace presencia es cuando comenzamos a disfrutar. Aquí es cuando son necesarios los vínculos afectivos, la amistad, los reencuentros, etc.. tan importantes como un mochila de protones a la hora de vencer al siniestro ser que pretende congelar el mundo (entendemos que leyendo el título no estamos haciendo ningún spoiler). Muy original este nuevo villano, que viene de un linaje un tanto lejano y cuya silueta recuerda a un demonio espigado, cuernos incluidos.

Cazafantasmas Imperio Helado quizás no sea mejor que su más cercano predecesor, pero es divertida y contribuye a cimentar una franquicia que esperemos nos ofrezca más títulos ahora que ha despertado con vitalidad. Y además… los fans siempre queremos ver a Bill Murray como el Dr. Peter Venkman!!