Portada The CourtyardEl género de terror ejerce una poderosa influencia sobre nosotros. Aquello que normalmente encontraríamos repugnante y terrible en la vida real, se convierte en algo fascinante en la ficción; de hecho, queremos conectarnos con nuestros miedos más profundos. H.P. Lovecraft, reconocido novelista, exploró los rincones más oscuros del mundo, y cuando este plano de existencia no fue suficiente, decidió ir aún más lejos. La mente febril de Lovecraft fue el origen de los Mitos de Cthulhu, una extraña mitología que ha persistido a lo largo de las décadas, inspirando a una nueva generación de escritores. Uno de ellos sería Alan Moore y en “The Courtyard” (publicado originalmente por Avatar Press en enero-febrero del 2003) rinde homenaje al maestro norteamericano del horror.

Todo comienza con Aldo Sax, un agente del FBI famoso por su capacidad de pensar originalmente para resolver los casos de homicidio más complicados. Esta vez, sin embargo, ha encontrado un misterio irresoluble: una serie de asesinatos espantosos y aparentemente inconexos que, no obstante, tienen en común algunos detalles imprecisos y casi insignificantes.

Un experto en la “teoría de la anomalía”, el agente Sax se encuentra en una de las zonas más peligrosas y miserables de Brooklyn. Y está a punto de visitar el Club Zothique “un campo de anfetaminas de música atronadora y luz, lleno de calor juvenil”. Este no es el típico lugar de reunión para adolescentes, sino un lugar siniestro conectado a los Mitos de Cthulhu. Todo allí nos recuerda los libros de H.P. Lovecraft: la banda que toca en el club se llama Los gatos de Ulthar, hay una publicación obscena titulada Necrótica de Pickman y, por último pero no menos importante, el principal sospechoso es Johnny Carcosa (Carcosa es un nombre recurrente en los relatos de Lovecraft).

Página The Courtyard - 03No obstante, Sax ignora todas estas referencias y decide acercarse a Carcosa, un joven misterioso que cubre la mitad de su cara en todo momento y habla con un ceceo peculiar. Sax le dice que él está buscando ‘aklo’. Aklo, piensa Sax, debe ser algún tipo de droga alucinógena, una sustancia que altera la mente. Una vez más, el agente federal está equivocado. Aklo es una lengua ficticia presente en las creaciones literarias de Lovecraft.

Carcosa promete darle lo que quiere en un sombrío patio. Sax recuerda algunos casos antiguos e inquietantes de los primeros días del FBI. Allá por los años 20, muertes extrañas e inexplicables tuvieron lugar en la zona de Red Hook, y surgieron nombres como Malone y Suydam (personajes de los libros de Lovecraft). El Buró Federal de Investigación concluye que hay un culto satánico detrás de todo ello, pero eso no es cierto. Sax sabe que está lidiando con algo mucho más horrible que el satanismo, algo arcano y poderoso, algo que no pertenece a nuestro mundo.

Página The Courtyard - 02En su introducción, Garth Ennis explica cómo “The Courtyard” es “una historia llena de ideas y personajes y líneas ingeniosas y giros espeluznantes, lo suficiente como para mantener a la mayoría de los escritores ocupados por un par de años – pero en lugar de exprimir un concepto como este hasta la muerte como harían otros, ¿cuántas páginas le dedica Alan? Cuarenta y ocho, ni una más”. De hecho, como un generoso narrador, Alan Moore comparte con nosotros un universo aterrador y sintetiza todo hasta llegar a lo esencial. No hay un solo elemento superfluo en la narrativa de Moore, cada página, cada viñeta tiene un propósito específico.

Página The Courtyard - 03Ciertamente, el artista Jacen Burrows sorprende a los lectores con trazos lustrosos, elegantes y limpios, añadiendo detalles cuando es necesario o escondiéndolos, para aumentar el impacto de los paisajes de pesadilla que llegamos a ver hacia el final. Burrows representa efectivamente la violencia y el gore, sobresaliendo en los diseños de las criaturas Lovecraftianas. “Alan Moore es uno de los mejores escritores de los últimos veinte años […] Jacen Burrows es probablemente el mejor artista del año pasado. Sólo sobre la base del talento acumulado, The Courtyard es de por sí explosivo”, afirma Warren Ellis. Y estoy de acuerdo con él. Leí esta inquietante historia hace algunos años, y me quedé impresionado por su naturaleza siniestra y escalofriante. Releerla ha sido como hacer un recorrido por las pesadillas ancestrales de la humanidad.

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