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Lost Girls, de Alan Moore y Melinda Gebbie

Lost Girls, de Alan Moore y Melinda Gebbie

Lost Girls de Alan Moore 1“El Deseo es una tierra extraña que uno descubre de niño, en donde nada tiene el más mínimo sentido” (Libro 1: VI, 3). Olviden todo lo que sabían sobre el deseo, por fin existe un trabajo totalmente lúcido sobre un tema complicado pero fascinante.

Lost Girls de Alan Moore es una obra controversial: prohibida en varios países, retenida por aduanas en otros, fácilmente podría ser descartada como uno de esos trabajos polémicos que quedan encerrados en algún recinto de nuestra mente en donde guardamos nuestros tabús y pensamientos escandalosos. Pero sería un grave error hacer justamente eso con esta novela gráfica. Utilizando creaciones literarias bien establecidas tales como Alicia (del país de las maravillas), Dorothy (de la tierra de Oz) y Wendy (de la tierra de nunca jamás), el conocido autor británico ha logrado, una vez más, innovar el noveno arte.

Hagamos una rápida revisión, capítulo por capítulo, para entender por qué Moore le ha dedicado tanto tiempo y reflexión a estas páginas.

Todos los que estén familiarizados con las historias infantiles, sabrán reconocer la importancia de los espejos, estos objetos mágicos y poderosos que a menudo juegan un papel clave. Los espejos también nos definen, al menos de acuerdo con psicoanalistas de la talla de Jacques Lacan. En la teoría lacaniana la etapa del espejo hace referencia a un niño entre 6 y 12 meses; es decir, una criatura incompleta, vulnerable, incapaz de caminar con soltura o incluso de controlar sus esfínteres: la viva antítesis de los adultos que lo rodean. Hasta que un día la madre señala al espejo y le dice “ese niño de allí eres tú”. Esto significa que su imagen reflejada se convierte en su primer ideal del ‘yo’; en el espejo él es un ser completo, es lo que la madre quiere que sea; y de este modo enfrenta por primera vez la intensa dinámica del deseo intersubjetivo. Pero olvidémonos de todas estas charlatanerías teóricas, ¿qué importancia tendrían en relación al primer caso? El libro uno comienza con “El Espejo”. Cada viñeta de este capítulo es, de hecho, un espejo; en realidad, es el espejo de Alicia que refleja los eventos cotidianos de su vida: sus furtivos encuentros lésbicos, sus sesiones masturbatorias, y la desaprobación de la moral tradicional, representada aquí no por una madre hostigadora sino por las sirvientas de la madre que nerviosamente se preguntan cómo una dama de buena educación puede caer en situaciones tan aberrantes. Cuando Alicia rechaza su imagen idealizada también desafía el deseo de la madre.

Lost Girls de Alan Moore 2El segundo capítulo, “Zapatos de plata”, se centra también en experiencias de la infancia y en la conformación del “sí mismo”. Cuando Dorothy, una joven de Kansas, llega al hotel Himmelgarten, es seducida por un apuesto caballero que elogia su calzado plateado. ¿Se trata de un hombre con un fetiche por los tacones altos? Vaya que sí. Se trata, desde luego, del fetichismo más clásico. Freud (que por supuesto no era feminista) afirmaba que todas las mujeres envidiaban el pene del hombre; la mujer, de algún modo, estaba incompleta al no tener pene. Un niño jugaba en el suelo y, de casualidad, levantaba la vista, a través de la falda de su madre descubría que había una ausencia de pene; así, descubría que su madre era un ser incompleto, por ello el niño, desesperado por suplir esa falta, al bajar la vista veía los zapatos de la mujer, y por lo tanto reemplazaba simbólicamente al pene con esos zapatos. Para Lacan, estos zapatos de tacones altos servirían como el falo de la madre, un falo que habría sido previamente negado por el padre. Cuando Dorothy cede a los avances del señor Bauer no es capaz de predecir que la única intención de su compañero es embadurnar con semen sus finos zapatos argentados.

“Sombras perdidas” nos remite a una de las afirmaciones de Alicia sobre teoría platónica. Si recordamos la alegoría de la caverna, aceptaremos que el mundo real es un mundo de sombras, simples reflejos que guardan una vaga similitud con el mundo de las ideas. No obstante, aquí el mundo de las sombras es mucho más intenso y real que la propia realidad. Wendy llega al hotel con su esposo, un hombre canoso y amargado que no le presta atención y que parece más interesado en un libro con ilustraciones eróticas que encuentra en su habitación. La tensión sexual no resuelta es evidente en la pareja. De pronto una fuente de luz proyecta sombras en la pared de la alcoba; Wendy está zurciendo calcetines, guardando ropa de las maletas, y alcanzándole un documento (envuelto de forma cilíndrica) a su marido; no obstante, las sombras muestran algo muy distinto: una fellatio y una penetración anual. Y es que las sombras no muestran lo que sucede sino lo que realmente ocurre al interior de estos personajes. Además, no deja de ser divertida la referencia al juego de Peter Pan y su sombra rebelde, y a la habilidad de Wendy de coser la sombra al cuerpo de Peter Pan.

Lost Girls de Alan Moore 3En los capítulos siguientes vemos cómo las tres mujeres se conocen, y cómo cada una de ellas recuerda estas experiencias mágicas y extrañas de su pasado. Así, para Dorothy, el momento en el que un tornado amenaza con destruir su granja en Kansas sirve para que ella se cuestione sobre la utilidad de morir virgen (como una dama), y cómo la excitación sexual la recorre mientras decide, ya que no tiene nada que perder, masturbarse libre de culpas, como nunca antes. Mientras Wendy recuerda su primer encuentro con Peter Pan, a quien ve desnudo y “agachado” sobre una chica, mientras ambos practican movimientos que la niña no logra comprender. Cuando Peter Pan aparece en la habitación de Wendy, procede a explicarle a ella y a sus dos hermanos la naturaleza de los “pensamientos felices” (esos que son necesarios para volar), mientras los hermanos de Wendy se masturban mutuamente, Wendy se encarga de facilitarle dicha labor a Peter Pan, hasta que en una escena final los tres eyaculan juntos. Finalmente Alicia explica cómo la inesperada visita de un amigo de su padre la toma de manera desprevenida, especialmente cuando este sujeto calvo le sujeta las piernas con el pretexto de enseñarle a sentarse “como una dama”, mientras que la hace beber un líquido misterioso que no parece acabarse nunca para luego desnudarla y proceder a otras actividades.

Los libros dos y tres indagan mucho más sobre la psique de estas tres mujeres. Y el sexo se convierte en la clave de esta exploración física y psíquica. El sexo humaniza a personajes como el espantapájaros, el león cobarde y el hombre de hojalata. Sin embargo, los actos sexuales son potencialmente peligrosos en el entorno de Wendy, sobre todo cuando el capitán Garfio es un pedófilo que solamente quiere ultrajar a Peter Pan (y de paso a Campanita). Finalmente, Alicia encuentra refugio en el hogar de una lesbiana que la obliga a participar en actos de tal depravación que ella no podrá soportar…

Cuando el archiduque de Austria es asesinado, empieza la primera guerra mundial. Mientras todos huyen, el dueño del hotel (un escritor gay de literatura erótica) y su personal organizan orgías que incluyen a las protagonistas. Así, Dorothy entenderá el poder del sexo; Wendy, previamente vista como una mujer subyugada e insegura ya no se sentirá avergonzada de nada; Alicia reevaluará su vida y aprenderá a sentirse por fin cómoda con su propia sexualidad.

La narración elíptica de Moore conecta las primeras páginas con el penúltimo capítulo, nuevamente centrado exclusivamente en el espejo de Alicia. Pero la superficie ya no refleja a las mujeres del inicio de la historia, sino a personajes que se han redefinido, que han madurado y que al fin se aceptan a sí mismas. Ya no hace falta estar a la altura de la imagen idealizada del espejo porque ellas por fin pueden ser lo que realmente son. El último capítulo es un sentido adagio que nos recuerda por qué, en última instancia, es mejor hacer el amor que hacer la guerra.

Lost Girls de Alan Moore 1Lost Girls
Edición original: Lost Girls USA
Guión: Alan Moore
Dibujo: Melinda Gebbie
Norma Editorial
Formato: Libro cartoné, 104 págs.
Precio: 20€ c/u

Acerca de Arcadio_Bolanyos

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