Portada The Legion 19Dan Abnett y Andy Lanning, al igual que muchos escritores británicos, alcanzaron cierta fama en las páginas de “2000 AD”. Pero yo no sabía que provenían del Reino Unido cuando adquirí The Legion # 22, hace más de una década. Lo leí, me encantó, y después de un par de meses ya me había comprado todos los números anteriores y empecé a seguir la colección desde ese momento. Había sido un fan de la Legión de Súper-Héroes desde hacía mucho tiempo, gracias a la celebrada etapa de Levitz en los 80s (que yo leí a fines de los 90s, o sea un poquito tarde).

Así que después de años de estar desconectado de los jóvenes héroes del siglo XXXI, aterricé justo en el medio de “Crimen de sueño”, un arco de 5 capítulos (publicado en los números 19 al 23 de “The Legion”, de junio a octubre de 2003). Abnett y Lanning eran tan buenos introduciendo nuevos personajes, revolucionando el statu quo y manteniendo todo fresco que no tuve problemas para adaptarme a esta nueva reencarnación de la Legión.

Yo no lo sabía en ese momento, pero “Crimen de sueño” también representaba un decisivo punto de inflexión para el título. Olivier Coipel ya no era el artista de “The Legion”, y los editores habían decidido modernizar el logotipo de la Legión y el diseño de la portada a partir del ejemplar # 19, eligiendo una estética simplificada que era, tal vez, demasiado fría y reduccionista en comparación con la anterior.

Portada The Legion 20 y 21La repentina partida de Coipel dejaría a “The Legion” en una situación delicada. Aunque el dibujante Chris Batista y el entintador Marcos Farmer habían sido contratados como el nuevo equipo artístico, se enfrentaron a un complicado reto. No fue fácil reemplazar al talentoso artista francés, y es posible que la lectoría de “The Legion” comenzara a disminuir por esta razón.

Crimen de sueño, no obstante, fue una saga excepcional que aprovechó los mejores elementos de ciencia ficción de la Legión a la vez que alcanzaba lo que me gustaría denominar el “factor de amenaza simultánea”. Esta vez, los escritores británicos se centrarían en las legionarias: Saturn Girl, Dreamer, Sensor y Shikari, dividiendo la historia en dos partes: primero, Saturn Girl y Dreamer en Titán, y luego Sensor y Shikari en Steeple. En Titán, Saturn Girl y Dreamer son secuestradas por Universo, un villano clásico que apareció por primera vez en Adventure Comics # 349 (1966). En lugar de un simple maestro del hipnotismo, Abnett y Lanning lo convirtieron en un telépata poderoso, capaz de aprovechar y reutilizar todo la energía psíquica presente en el Sistema de Comunicación Titanet. Como resultado, él es capaz de someter a Saturn Girl y capturar su mente.

Portada The Legion 22 y 23Universo atrapa a Saturn Girl en una realidad ficticia. Ese es uno de los aspectos más fascinantes de esta saga, ya que podemos ver a Saturn Girl teniendo una vida normal, como una mesera tímida en un modesto cafetín. Pero su mente inconsciente es demasiado poderosa para ser contenida, y mientras continúa sirviendo café y hamburguesas a sus clientes (todos ellos legionarios y amigos cercanos), sospecha que algo raro sucede. Finalmente, cuando hay un ataque de pandilleros en el cafetín, ella deja de tener miedo y se defiende; la precisión de sus movimientos y su ferocidad en la batalla demuestran que ella es más que una simple mesera. Y es entonces cuando se despierta. O al menos eso es lo que ella piensa. Ahora es prisionera de su pasado, abandonada en una galaxia lejana, como vimos en Legion Lost. Garth, su enamorado, aún está vivo, y ella busca consuelo en sus brazos. La ilusión del amor es lo suficientemente fuerte como para mantenerla cautiva. “Él me dio todo lo que alguna vez quise. Él trajo de vuelta a Garth”, confesará ella misma. Ahora que he releído este cómic me ha gustado tanto como la primera vez que lo leí hace ya tantos años. Los superpoderes se vuelven intrascendentes, y lo único que importa es el deseo de la protagonista, incluso si aquello que ve no es real.

Mientras Saturn Girl revive el romance, Dreamer, con sus habilidades premonitorias, ha detectado la presencia de un poder antiguo y malévolo, un dios oscuro que aterrorizó a los héroes del siglo XXI: Darkseid, amo de Apokolips. Después de conquistar Titán, Universo se apodera del mundo de la Legión. En una espectacular secuencia de acción, Universo engaña a los legionarios, haciéndoles creer que están luchando contra Darkseid y un ejército de parademonios de Apokolips. Al final, sólo Sensor y Shikari logran escapar. Viajan por toda la galaxia para encontrar a Ferro y a Karate Kid en el aislado mundo de Steeple. Además de Darkseid y Universo, los autores también urden una compleja maraña de argumentos secundarios, y cada uno representa una amenaza inminente para los legionarios, reforzando así el factor de la amenaza simultánea.

El estilo de Batista es muy expresivo, y sus líneas limpias se ven reforzadas por las tintas de Farmer; Jason Wright hace un buen trabajo como colorista, pero quizás el componente más llamativo en este caso serían las portadas de Tony Harris. Mi favorita es probablemente la primera, que capta perfectamente la esencia de Brainiac 5, pero las portadas de Saturn Girl y Dreamer también son estupendas.

Crítica The Legion # 1-3, de Abnett, Lanning y Coipel
Crítica The Legion # 4-5, de Abnett, Lanning y Coipel
Crítica The Legion # 6-7-8, de Abnett, Lanning y Coipel
Crítica The Legion # 9-10-11, de Abnett, Lanning y Coipel
Crítica The Legion # 12-13-14, de Abnett, Lanning y Coipel
Crítica The Legion # 15 al 18, de Abnett, Lanning y Coipel