Portada El Hobbit - Norma EditorialAl contrario que otras grandes sagas de fantasía o terror, a día de hoy, la obra de Tolkien no ha gozado de mucha presencia en el mundo del cómic. Para recuperar los antecedentes tenemos que irnos a 1978, cuando el italiano Nicola Cuti y el español Luis Bermejo realizaron la adaptación de la película de animación de Ralph Bakshi o al posterior intento del propio Bermejo en la editorial Toutain. 11 años después, Eclipe Comics encargó al guionista Chuck Dixon (ayudado por Sean Deming) y al dibujante Davin Wenzel (el cual había realizado un libro ilustrado sobre la Tierra Media – Middle Earth: The World of Tolkien Illustrated – en 1977) una miniserie de 3 números de 48 páginas que adaptase el arco argumental completo de “El Hobbit”. Un año después la obra fue recopilada en un solo volumen y, al siguiente, se le añadieron 32 nuevas páginas quedando como una de las mejores adaptaciones de una obra de Tolkien.

La historia es conocida por todos, el hobbit Bilbo Bolsón, junto al mago Gandalf y la compañia de 13 enanos, se ve envuelto en la aventura de ayudar a éstos en alcanzar el reino de Erebor, derrotar al usurpador dragón Smaug y recuperar su reino y su tesoro. Reeditada en una edición especial por parte de Norma Editorial, la versión en cómic que proponen Chuck Dixon y David Wenzel en “El Hobbit” es una adaptación fiel y minuciosa de la obra original, siendo esto uno de sus principales hándicaps. La condensación de una historia de este tipo en 3 números de 48 páginas obligó a los autores a un mayor uso de los textos de apoyo y de los cuadros de dialogo, dificultando el ritmo natural de la historia pese al excelente trabajo de Wenzel en el apartado gráfico.

Portada original El Hobbit - David WenzelEl aspecto más destacado de la obra es, sin lugar a dudas, el trabajo de David Wenzel a los lápices. Con un tono muy colorista e incidiendo en el tono más amable y de cuento de hadas de la historia original, el autor trabaja cada una de las viñetas como si de un libro ilustrado se tratara, incidiendo en la gestualidad de los personajes pero sin descuidar la ubicación de éstos en su entorno. Wenzel compone las páginas en función de la historia, con 5-9 viñetas y utilizando las splash-page – o viñetas a toda página – para los momentos más importantes de la acción. No hay ningún detalle gráfico dejado al azar y que no aporte significado al conjunto.

Al margen de lo comentado sobre el ritmo de la historia, el resto de aspectos negativos que podemos encontrar son ajenos a la propia obra. La interiorización de la obra de Peter Jackson en el cine hace que el colorido y la estética diferente de los personajes nos choque pero eso no debe ser obstáculo para disfrutar de este buen cómic que, no olvidemos, se publicó 12 años antes del estreno de “La Comunidad del Anillo”. No se lo pierdan.

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