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[Crítica] Calígula de David Lapham y German Nobile

[Crítica] Calígula de David Lapham y German Nobile

Portada del número 1 de Caligula de David-LaphamLa falta de información o los prejuicios pueden invalidar la obra de cualquier historiador. Supongo que por eso, el 90% de los libros de historia que leo son escritos por hombres de su tiempo. Es realmente inspirador leer las obras de Herodoto o Cayo Salustio Crispo; ellos escribían sobre sus vidas, sobre la época en la que vivían, y aunque no haya una metodología en sus trabajos, es gracias a ellos que soy un fanático de la Antigua Grecia y del Imperio Romano. Suetonio, sin embargo, sigue siendo uno de mis favoritos.

David Lapham es un escritor que no pretende ser historiador. Añade algo nuevo a las crónicas tradicionales. Lapham convierte los instintos básicos de Calígula, aquello que ahora podríamos llamar depravación, corrupción moral y perversión, en algo mucho más accesible para el lector contemporáneo: el terror.

Cuando Calígula viola y asesina brutalmente a la madre de un joven romano, el huérfano buscará vengarse del emperador. No obstante, para cumplir con su solemne juramento primero debe penetrar en el elusivo y exclusivo círculo del César. En este primer episodio, este joven deberá aprender a negociar con la gente para obtener algo a cambio, incluso si eso significa comerciar con su propio cuerpo para saciar los apetitos de otros. Sin embargo, lo más interesante es observar que el horror se encuentra al interior de los salones de mármol; allí, el protagonista sentirá que ha descendido a los abismos de la depravación.

El poder corrompe. Todos conocemos esa frase. ¿Pero qué tan rápido puede corrompernos? Junius, el protagonista de “Calígula”, había jurado vengarse por el asesinato de su madre y hermanos. Había hecho todo tipo de esfuerzos para llegar al círculo interno del emperador.

Portada alternativa del número 1 de Caligula de David LaphamY ahora, ¿qué sucederá al descubrir que no puede matar al emperador de Roma? Calígula le otorga el sobrenombre Félix (“el afortunado”), y lo lleva a las carreras. Como otros emperadores, Calígula era un apostador. Dentro de los confines del circo romano, el histérico pueblo se entusiasma apostando. Este fenómeno ha sido bien documentado por historiadores como Suetonio: diferentes equipos llevarían distintos colores, y competerían entre sí, la gente apostaría, y fortunas enteras serían ganadas o perdidas.

Félix está ahora a la deriva en el mundo de los gobernantes, en el mundo de aquellos controlados no por la ley sino por el deseo. Es en esta situación en la que el joven deberá decidir qué hacer con el hombre que había jurado asesinar. Violenta, fuerte y con cierta carga erótica, la miniserie de David Lapham y German Nobile nos muestra el horror de la civilización y nos da un vistazo a lo sobrenatural.

Ahora Félix es la mascota de Calígula, su nuevo favorito, y lentamente ha caído en el estupor y la autocomplacencia. Roma es, definitivamente, una ciudad corrompida e inmoral, y este joven no es inmune a la tentación. Hasta que Calígula cruza aún más el límite. La gota que colma el vaso llega en un ejemplo de lo que podría definirse como bestialismo o zoofilia… el emperador de Roma obliga a Félix a ser penetrado por su propio caballo, el infame Incitatus. Suetonio y otros historiadores han demostrado que este animal siempre tuvo un lugar especial en el corazón de su amo. Después de todo, y esto es históricamente cierto, Calígula intentó que su corcel fuese nombrado cónsul.

Portada del número 2 de Caligula de David-LaphamLlevado hasta el límite, Félix es ahora una víctima desesperada, incapaz de encontrar una salida. Sabe que es imposible matar a Calígula; pero cuando se encuentra con uno de los hombres que, junto con el emperador, violó y mató a su madre, toma una decisión. Si no puede asesinar al gobernante de Roma al menos podrá aniquilar a sus cómplices. Y es así como la matanza comienza.

Lapham hace un magnífico trabajo al reinventar el mundo del Imperio Romano, e incluso convierte a Incitatus en un personaje siniestro y espantoso. German Nobile ilustra minuciosamente cada página, aplicando pintura digitalmente y utilizando otras técnicas novedosas. Sin duda, es el equipo creativo ideal para una serie tan intensa.

Pocos emperadores tuvieron el privilegio de llegar a viejos… no sólo por las ambiciones de otros hombres para llegar al poder, sino por la extraña naturaleza de algunos de los gobernantes de Roma. Calígula fue asesinado principalmente por sus excentricidades, porque era considerado como un hombre demente y peligroso que arruinaría a Roma para siempre.
Pero esto no es una clase de historia, esto es el Calígula de David Lapham. Luego de un intento de homicidio, el emperador decide poner a prueba la lealtad de todos. Y así es como diseña un juego depravado. Claramente, él representa el poder (en la vida real fue el hombre más poderoso y en el cómic de Lapham tiene incluso habilidades sobrenaturales). La única forma en la que puede vincularse con otros es ejerciendo su poder. Y como Michel Foucault explica, las relaciones de poder son la esencia de la sociedad, y esto es especialmente cierto para la sexualidad. Las relaciones de poder están presentes en todas las relaciones en las que hay diferencias.

Lo que Foucault quiere decir con poder no es lo que comúnmente entendemos: es algo ubicuo y no puede pensarse de manera dual, creando una división entre aquellos que dominan y aquellos que son dominados. Esto explica por qué Félix (el muchacho conocido antes como Junius) está al mismo nivel de Calígula y, simultáneamente, es su esclavo.

Página de Caligula de David Lapham¿Entendemos el poder como algo negativo, opresivo? ¿Algo que define lo que no debemos hacer? Los senadores y patricios romanos que rodean Calígula se adscriben a esta connotación negativa del poder. Pero para Calígula este juego no está enfocado en la prohibición, lo que él quiere es que se confiesen. Las relaciones comunes de poder, relacionadas a la sexualidad, involucran siempre a alguien que se confiesa y a alguien que escucha esta confesión.

Todos siguen las órdenes de Calígula. Son obligados a tener sexo con los hombres o mujeres que Calígula elige. Devoran a uno de los suyos cuando todavía está vivo. Y a lo largo de este ‘juego’, Calígula los obliga a confesar. Y así lo hacen. Todos confiesan, aunque sólo un puñado sobrevive a la velada.

“Si es posible que un loco enloquezca, entonces eso es lo que le sucedió a Calígula”. Las crónicas narran los crímenes terribles que cometió Calígula en sus últimos años de gobierno, y el escritor David Lapham aprovecha estos hechos para proporcionarnos, junto con el artista German Nobile, una descripción bastante gráfica de los vicios y la crueldad del emperador.

Cuando la depravación de Calígula sobrepasa lo imaginado, Félix, se da cuenta que no puede seguir siendo la mascota del emperador. Tal vez la tolerancia de Félix parecería inexplicable para el lector contemporáneo, pero nosotros no entendemos la sexualidad como lo hacían los romanos.

Históricamente existieron dos modos de ver la sexualidad, de acuerdo con Michele Foucault. China, Japón, India, la antigua Grecia y el imperio romano veían todo como un ‘arte erótica’, en donde el sexo era tanto un arte como una experiencia especial, y nunca algo sucio o vergonzoso. Cuando Calígula obliga a Félix a asesinar y mutilar a un hombre inocente, él quiere que Félix cree ‘arte’ al desmembrar un cuerpo, y al hacerlo ambos traicionan el dogma sexual de la época reemplazando la ‘experiencia especial’ con la muerte.

Página de Caligula de David Lapham - 02En la sociedad occidental, por otro lado, ocurre algo completamente distinto, algo que Foucault llama “ciencia de la sexualidad”. El origen de esta ciencia se remonta al siglo XVII; es un fenómeno diametralmente opuesto al arte erótica: la confesión. Más que un asunto de confesión religiosa, es una urgencia de hablar sobre el tema. Una fijación con encontrar la ‘verdad’ sobre la sexualidad, una verdad que debe ser confesada. Es como si la sexualidad no existiese a menos que sea confesada. En un violento encuentro, Calígula obliga a Félix a confesar. El emperador acusa al joven de usar sus atributos sexuales para engañarlo, y también lo acusa de conspirar contra él, como tantos hombres han hecho. Nuevamente, como sugería Foucault, no podemos disociar la sexualidad de la confesión.

Lapham y Nobile crean una historia de terror plagada de violencia, sexo y escenas impactantes, pero es gracias a la astucia de los autores que nos sentimos tan hipnotizados por esta saga.

Muchos historiadores describen el primer siglo del Imperio Romano como una época en la que la corrupción, la depravación y la perversión proliferaron. David Lapham decidió partir de estas premisas para crear una historia de terror en uno de los escenarios más fascinantes: Roma durante la era de Calígula.

Félix finalmente ha descubierto la debilidad de Calígula: una extraña caja de plata que la da al emperador habilidades sobrenaturales. Sin embargo, para obtener esta caja una vez más deberá asumir el rol de la sumisión. Cuando Calígula le da latigazos al muchacho, somos confrontados con un escenario típicamente sadomasoquista.

Página de Caligula de David Lapham - 03En “Kant después de Sade”, Lacan propuso dos esquemas para explicar las dos fases de la fantasía de Sade: la actitud fundamental del sujeto sádico deriva de su voluntad de goce -volonté de jouissance- y su tarea es encontrar goce en el dolor del otro. El sádico es como un parásito en busca de la corroboración de su ser (así que tiene sentido que en la versión de Lapham, Calígula devora las almas de los hombres y las deposita en su caja de plata, actuando como un parásito avant la lettre). Calígula es una figura sádica, pero ¿qué sucede con Félix? El joven, después de todo, es una víctima voluntaria, y así actúa como una sustancia sólida de resistencia: la carne viva que es lacerada por el sádico autentifica la completitud del ser.

No obstante, esta es la última vez que Félix es la víctima-objeto, en las garras de la sádica voluntad del Otro. El suspenso nunca es el producto de una simple confrontación física del sujeto y su asaltante, porque el verdadero suspenso siempre involucra la mediación de lo que el sujeto lee en la mirada del otro. Cuando Félix roba la caja de plata de Calígula, casi podemos sentir el miedo en los ojos del emperador. Con Incitatus -el demoníaco caballo del amo- muerto, Calígula no tiene aliados en palacio.

Después de un último juego sádico, Calígula es destripado por su propia guardia pretoriana. Cuando Claudio es proclamado como el nuevo emperador de Roma, las cosas parecen volver a la normalidad, pero queda una pregunta en el aire… ¿qué le pasó a la caja de plata de Calígula? Las últimas páginas de Lapham contestan esta pregunta de una manera terrorífica. Calígula es una grandiosa miniserie de terror que saciará nuestra sed de sangre (simbólica), a cualquiera que le guste el gore, la sexualidad sin censura y las reconstrucciones históricas disfrutará con estas páginas. Además, el arte de German Nobile es tan fantástico que transporta al lector a la Roma del año 41 de nuestra era.

Portada del número 2 de Caligula de David-LaphamCaligula (Colección Avatar)
Edición original: Caligula USA
Guión: David Lapham
Dibujo: German Nobile
Editores de Tebeos
Formato: Libro rústica, 144 págs. Color.
Precio: 15 euros

Acerca de Arcadio_Bolanyos

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