Portada BeowulfLa primera vez que oí hablar de este proyecto no sabía que estaba oyendo hablar de Beowulf. Fue hace un año más o menos cuando el dibujante gallego vino a Madrid para presentar el segundo tomo de El héroe y donde se le escapó que andaba trabajando en un tebeo junto a Santiago García, guionista de El vecino. Tiempo después, el propio Santiago García desvelaba en su blog la intrahistoria detrás de la obra, un proyecto que comenzó en realidad hace muchos años junto con Javier Olivares y que no pudo llevarse a acabo, pero que ahora cobraba nuevas fuerzas de la mano de Rubín.

Durante el tiempo transcurrido hasta la publicación de la obra, hace apenas una semana, mis expectativas fueron mutando mientras iban desvelándose nuevos aspectos del cómic. En un principio me parecía una gran idea, sobre todo por la pasión que ponía en sus comentarios el guionista. Además ya había leído de él La tempestad, una adaptación brillante en clave de ciencia-ficción de un relato de Shakespeare, género en el que también había escrito Héroes del espacio, que recordaba en cierta medida a El juego de Ender. Por otro lado, Rubín venía de entregar una obra como autor completo de enorme calidad, repleta de épica y aventura, que en cierto modo podía recordar mucho a Beowulf, siendo como es El héroe una actualización del mito de Heracles pasado por la experimentación continua en el dibujo del gallego.

La primera sorpresa ha venido con el formato elegido para su publicación, gracias a Astiberri, en un mayor tamaño del habitual, asemejándose al europeo, lo que ha encarecido el precio hasta los 25€ por un tebeo de 200 páginas –por hacer una comprobación rápida sin mucho sentido, Los surcos del azar, la nueva obra de Paco Roca, cuesta lo mismo y son 328 páginas-. Rubín ya comentó en una entrevista los pormenores de esta decisión y cómo la propia Astiberri accedió a hacer un sobreesfuerzo económico para no elevar demasiado el precio. El resultado final es de lo más satisfactorio, con su tapa dura y portada espectacular en tono rojo oscuro, la reproducción de los colores interiores, el Epílogo final a cargo de Javier Olivares o las contracubiertas. Como suele ser habitual en la editorial vasca, un trabajo bien hecho. Sobra decir que, una vez se ha entrado en el universo creado por ambos autores, el mayor tamaño de las páginas no es sino otra ventaja más a la hora de disfrutar de un David Rubín que, liberado de la tarea de escribir, se centra en su labor de dibujante.

Página BeowulfSantiago García opta por seguir las líneas maestras del poema épico en el que se basa, al contrario de como hizo en La Tempestad. La historia es por ello más que conocida, gracias a libros y películas como El guerrero número 13, basada en Devoradores de cadáveres, de Michael Crichton o en la reciente versión de Robert Zemeckis, llamada simplemente Beowulf y que contó con guión de Neil Gaiman. Merece la pena prestar atención a los detalles que diferencian todas las obras, pese a que cuentan la misma historia. Por parte de García habría que señalar detalles como esa pulsión sexual de Grendel cuando se encuentra por primera vez con el cuerpo desnudo del héroe o el hecho de que la naturaleza de los monstruos no esté ligada entre sí a través de la madre de Grendel, que en la versión de Zemeckis se convertía en una seductora maldición en el cuerpo de Angelina Jolie. Destaca también a la hora de dotar de ritmo a la historia, recurriendo a veces al montaje en paralelo de varias tramas, dejando de lado los cuadros de texto y recurriendo a los diálogos, que tampoco son muy abundantes, pero que resuenan con fuerza en la mente del lector. Pocas veces se puede echar mano de un estilo tan altisonante y épico sin caer en el ridículo y Santiago García ha aprovechado su oportunidad con creces. También en los momentos finales tenemos breves apuntes históricos que dotan al conjunto de una mayor credibilidad.

Pero sin duda al que habría que destacar en una obra tan visual es a David Rubín, que logra dejar de lado su Heracles y centrarse solo en Beowulf, un tipo de héroe diametralmente opuesto al anterior en motivaciones y carácter y eso se traslada al dibujo. Gracias al color y al detalle que poseen las páginas, la ambientación está muy lograda y las continuas escenas de acción son cruentas y veraces, narradas con mucha potencia, tal y como ya demostró en su anterior obra. Merece la pena destacar como Rubín consigue al mismo tiempo no repetir esquemas y ser fiel a su estilo, a su forma de narrar y a muchos de sus recursos preferidos, como esas pequeñas viñetas cuadradas que se encuentran dentro de otras más grandes y que reseñan detalles o marcan una narración en paralelo, como la visión de los monstruos, una idea que me ha gustado mucho. También me hacen especial gracia los ojipláticos rostros repletos de sorpresa de muchos de sus personajes o el inteligente uso de las onomatopeyas –SNIKT!-. El diseño de sus criaturas tentaculares es terrorífico y sorprenden cada vez que aparecen, sobre todo gracias a la elección de las ilustraciones a toda página y a doble página.

Beowulf es uno de esos cómics en los que es difícil encontrar alguna pega. Los comentarios y reseñas en la red están siendo muy positivos y Rubín ya ha comenzado su labor de promoción, que suele ser más que exhaustiva, llegando a los principales puntos del país para firmar su obra. Las expectativas creadas a lo largo del proceso de gestación desaparecen al pasar la primera página y sumergirse en una historia que, pese a que ya es conocida, no nos molesta que nos la vuelvan a contar, sobre todo si está tan bien realizada como ésta. García lleva la historia con pulso firme y sus diálogos épicos solo son superados por la fuerza que tiene el dibujo de Rubín. No han sido pocas las veces durante la primera lectura que he vuelto las páginas hacia atrás para deleitarme en tal o cual secuencia y apreciar nuevos detalles –ese dragón tan a lo Kirby-. En definitiva, es disfrutable desde la primera hasta la última página, donde el sentido epílogo le da una nueva vuelta de tuerca a este arte tan grande, el de contar historias.

Portada BeowulfBeowulf
Guioón: Santiago García
Dibujo: David Rubín
Astiberri Ediciones
Características: Cartoné. 22 x 31 cm. Color. 200 páginas.
Precio: 25 euros.
A la venta el 22 de noviembre de 2013
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