Ardalén, de Miguelanxo Prado

Portada Ardalen Norma EditorialMiguelanxo Prado tiene nueva obra. Para muchos, la más esperada. Curiosidad, emoción, tensión…
Qué difícil es acercarse a un cómic tan esperado como Ardalén. Prescindir de cualquier expectativa, dejar atrás lecturas y referentes y enfrentarse a la lectura limpio y aseado. Una misión casi imposible.

Ardalén es una historia sobre el recuerdo y la memoria y de como cada uno adecua este recuerdo, de manera consciente o inconsciente, a sus intereses.

Ardalén es la historia de las raíces de Sabela (de nuevo una protagonista femenina) que regresa al pueblo natal de su abuelo en busca de información sobre el destino del mismo, resultando que la única persona que puede darle alguna indicación sobre su paradero es Fidel, un parroquiano de cierta inestabilidad mental y cuyos recuerdos se mezclan de manera imposible con los de otras personas, algo que solo puede encontrar explicación en el Ardalén del título.

A través de los encuentros de Sabela con Fidel,respaldados con diversos flashback que van sacando a la luz episodios de la vida del misterioso abuelo, la parte real de la trama se desenvuelve poco a poco, como si de una investigación se tratara. Pero si bien esta parte real tiene su interés, hay otra historia, la del maravilloso y misterioso mundo interior de Fidel, que nos atrapa desde el primer instante y que permite a Miguelanxo desplegar todo su talento gráfico al servicio de ese realismo mágico que tanto gusta de usar en sus obras y que tan bien sabe ilustrar.

Una lectura de casi 260 páginas que volará entre nuestras manos, como suele pasar con los grandes relatos, pero donde la atención del lector tendrá que estar preparada para llegar a todos los detalles necesarios para conocer el secreto de Sabela y su familia.

Gustará a todos los fans de Miguelanxo Prado y se antoja como un regalo de reyes muy atractivo, tanto por contenido como por edición.

Disponible en la edición en castellano de Norma o en la edición en gallego de El Patito. Para identificarlas solo hay que buscar al patito buceando por el fondo del mar. Hay que reconocer que las portadas de Miguelanxo le van ni que pintadas al patito de El patito.

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