En octubre de 1980, a partir de los álbumes existentes, extrayendo viñetas y remontándolas hasta formar una nueva historia, un grupo ecologista alemán lanzó “Asterix und Atomkraftwerk” (“Asterix y la planta de energía nuclear”). Con una difusión gratuita y a lo largo de 64 páginas en grapa (formato 28 x 20 cm), el objetivo era lanzar un mensaje en contra de las centrales nucleares y sus residuos. Poco tiempo después, diferentes comités antinucleares catalanes y vascos lo tradujeron siendo el Colectivo Ecológico Brisa el encargado de hacerlo al castellano. El resultado fue “Astérix y las nucleares”, una apócrifa historia de Astérix y Obélix que, con el paso de los años, ha cogido su encanto. Os dejamos con ella: