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Crítica Battleship

TÍTULO ORIGINAL Battleship
AÑO 2012
DURACIÓN 131 min.
PAÍS USA
DIRECTOR Peter Berg
GUIÓN Erich Hoeber, Jon Hoeber
MÚSICA Steve Jablonsky
FOTOGRAFÍA Tobias A. Schliessler
REPARTO Taylor Kitsch, Liam Neeson, Alexander Skarsgård, Brooklyn Decker, Josh Pence, Rihanna
PRODUCTORA Universal Pictures / Film 44 / Hasbro / Stuber Productions
WEB OFICIAL http://www.battleshipmovie.com/
GÉNERO Ciencia ficción. Acción. Bélico.
SINOPSIS Libre adaptación cinematográfica del popular juego de mesa de Hasbro conocido como “Hundir la flota” o ”Batalla naval”. En este caso la batalla será entre la flota de los Estados Unidos y una flota alienígena. Épica aventura que transcurre por mar, cielo y tierra, en la que nuestro planeta lucha por sobrevivir contra una fuerza muy superior. El teniente Hopper (Taylor Kitsch) es un oficial de la Marina destinado al John Paul Jones. Sam Shane (Brooklyn Decker) es una fisioterapeuta de la armada y también la novia de Hopper. Stone (Skarsgard) es el hermano mayor de Hopper y comandante del Samson. La suboficial Raikes (Rihanna) es la especialista en armas del John Paul Jones. Stone y Hopper están a las órdenes del Almirante Shane (Liam Neeson), que es el padre de Sam. (FILMAFFINITY)

Desde tiempos de Orson Wells, sino antes, la humanidad ha sido invadida en mil y una ocasiones por criaturas extraterrestres que planeaban tomar el control de nuestro pequeño globo azul, controlar nuestros recursos o simplemente pasar el rato haciendo perrerías a todo bicho viviente. Nos han invadido marcianos, selenitas, klingon y mil razas. Cada una de ellas con su tecnología punta y su impecable puesta en escena. Es por tanto muy dificil innovar en un género tan usado, máxime cuando la mayor parte (por no decir la totalidad) de los esfuerzos se centran en los efectos especiales. Todo el mundo sabe que hay honrrosas excepciones y que cuando aparecen el disfrute es mayúsculo. Battleship no es una de ellas. El último experimento de Peter Berg, sin exagerar ni un poco y por múltiples motivos, ha conseguido convertirse en la peor película (aunque me entristece calificarla como tal) que he visto en muchos años. Razones aquí.

Cuando un ser humano como el que suscribe llega a una sala de cine a ver una película de este estilo, debe aparcar todos los prejuicios y dejarse llevar por el exceso, los efectos especiales y las grandes dosis de adrenalina. Generalmente esto asegura que la experiencia sea del todo disfrutable y que, de regalo, te lleves alguna grata sorpresa. En Battleship no. Partamos de la base de que esta película nace de un supuesto homenaje al juego de Hasbro, Hundir la Flota (si, esa versión comercial de aquello a lo que jugábamos, con un papel y un boli, en clase de química para olvidar el nitrito potásico). Esto ya debería aterrorizar a más de uno, pues es como pretender hacer una película de terror como homenaje a las peonzas. La acción de la película se desarrolla, prácticamente en su totalidad, en alta mar, por lo que si lo que quieres es ver barcos… te vas a hartar. El único parecido que puedo encontrar con el juego, barcos aparte, sale a la luz en una escena, bastante bochornosa por cierto, en la que nuestros protagonistas juegan al tiro al pato con las naves espaciales, sirviéndose de una retícula dividida en casillas que es mostrada en una gran pantalla de radar. La escena es mala a rabiar, pero desgraciadamente no es la peor de todas.

La historia, o más bien ausencia de ella, está plagada de personajes a los que les deseas una muerte lenta y dolorosa desde el minuto uno. Todos, sin excepción, carecen del más mínimo carisma e interés y están tan mal dibujados que hasta los estereotipos que quieren representar se quedan cojos. Los diálogos de los primeros quince minutos de película son un buen anticipo de lo que nos espera: frases estúpidas llenas de filosofía barata y situaciones mil veces vistas pero esta vez, fatalmente resueltas. El amigo Taylor Kitsch está para matarlo. Es duro decirlo, pero incluso en John Carter hace mejor papel. Su estereotipado personaje se limita a lanzar frases absurdas y responder al tópico de chico rebelde y despreocupado al que la vida va a situar en una situación que le hará convertirse en todo un machote, cual patito feo digievolucionado a cisne. El mayor problema es que no hay evolución aparente. El cambio es brusco y repentino y en unos segundos, el irresponsable se convierte en héroe por exigencias del guión, no por un esfuerzo actoral. Sus compañeros de reparto no andan mucho mejor que él. Brooklyn Decker es la chica mona de la función. La única escena que recuerdo de ella, aunque resulte mchista a más no poder, es aquella en la que se tumba sobre su novio en la playa mostrando porqué, hasta la fecha, ha sido uno de los ángeles de Victoria Secret. Todo un florero: Bello y hueco a partes iguales. Rihana deja los gorgoritos para empuñar (¿de verdad que alguien se cree que esta chica pueda sostener un M16?) las armas en una versión afro y light de lo que fuera la más efectiva Michelle Rodriguez. A tenor de su actuación, Liam Neeson sigue intentando pagar la hipoteca de su casa. O eso o su manager está enfadado con él. No acabo de entender como un actor como Neeson puede llevar una serie de estrenos tan nefasta como la que lleva. Su papel de militar de alta graduación – padre de la novia del protagonista, aparece casi testimonialmente para dar cuatro órdenes a la tropa y justificar los chistes fáciles sobre la relación entre su hija y el inefable protagonista.

Otro punto que me pareció realmente nefasto es el pésimo montaje que luce una película que basa su éxito en lo puramente visual. Las secuencias se suceden de forma precipitada y se omiten ciertas situaciones intermedias que podrían aportar continuidad a la historia. Así, a bote pronto, son claro ejemplo de esto escenas como la de la omisión de lo que sucede entre que nuestro protagonista es arrestado por la policia en los primeros compases de la película y aparece a los dos segundos en su casa o cómo consigue escapar un personaje de una habitación en la que un alien se le planta cara a cara. No olvido tampoco la cantidad de información innecesaria que se lanza desde la pantalla y que luego no va a ningún sitio (¿a qué vienen las imágenes que ve el protagonista al tocar al alien?).

Los efectos dejan claro que gran parte del presupuesto se ha destinado a ellos. No se si es que uno ya está acostumbrado a ver de todo en este tipo de cine, pero la verdad es que, a pesar de ser resultones y encajar bastante bien, no me asombraron. Si que me llamó la atención una escena en la que nuestro protagonista y su compañero nipón, hacen algo de lo más absurdo con el único fin de que quede bien en pantalla la que para mi es la más espectacular de las escenas en lo que a FX se refiere (y que me recordó a mi odiada Titanic).

He dejado para el final la omnipresente propaganda americana del film. Esto funciona en USA, pero a un servidor le llegó a parecer cómica y rídicula por lo excesiva. Los sucesos que acontecen en el tramo final del film en los que un acorazado histórico de la Armada Norteamericana entra en escena, la tripulación que lo forma y algún que otro derrape (tanto argumental como visual) conforman un amasijo de situaciones que a más de uno le resultarán hilarantes. Por un momento recordé al presidente de USA dirigiendo su caza de combate contra las naves alienígeneas en Independence Day, aunque en Battleship la sensación me resultó más vergonzosa aún por el tono general de la película.

La banda sonora instrumental recuerda sospechosamente a la de Transformers. Es a su vez igual de sospechoso que Steve Jablonsky sea el compositor de ambas. Para intentar arreglar algo este desaguisado, se incluyen temas vocales de ACDC (la brutal Thunderstruck), la Creedence Clearwater Revival (Fortunate Son) y Tom Morello (guitarrista de Rise Against the Machine). Pese a todo, la banda sonora no logra salvar las naves, que hacen agua por los cuatro costados.

En resumen, Battleship es una película de ciencia ficción que parte de un mal planteamiento y se desarrolla con una pésima ejecución. Su mejor baza son unos efectos especiales que, a pesar de ser bastante aparentes (cámaras lentas incluídas), me resultaron escasos debido a los constantes parones de acción de la historia. Las actuaciones son pésimas y la historia ridícula y llena de situaciones absurdas. No me sirve de excusa lo de que su objetivo es entretener, pues a un servidor le aburrió enormemente donde películas de su género me divirtieron soberanamente. Es triste decirlo, pero la escena tras los (interminables) títulos de crédito, augura una o varias secuelas que continuarían llenando de hastío y salvadoras banderas americanas nuestras pantallas mientras la taquilla siga sonriendo. Cómo hecho de menos en ocasiones a Will Smith noqueando alienígenas…

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Acerca de Azid_Phreak

Un comentario

  1. concido totalmente con la critica. Para muestra un botón en la que publicamos en mundoretrun
    http://www.mundoreturn.com/god-of-war-ascension-k

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