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Crítica Fahrenheit 451

Fahrenheit 451
(Dirigida por Francois Truffaut – Inglaterra 1966)

Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos
(Ray Bradbury)

La película empieza con una música que de por sí ya está concitando la atención del espectador. Antenas por aquí y por allá vemos en esas primeras imágenes. Luego una nueva música nos permite ver a unos bomberos (vestidos de negro) en un camión bien “arte pop”. La música está apresurada, los bomberos también. Un hombre recibe una llamada y huye de su departamento, los bomberos llegan al edificio, entran al departamento que pertenecía al sujeto y comienzan a revisarlo. Montag (Oskar Werner), uno de los bomberos, descubre un libro: “El Quijote” y luego más libros. Todos estos libros están escondidos en lugares como dentro del televisor, dentro de la estufa, en la mesita de noche, etc. Reúnen los libros en una bolsa y los tiran al suelo del primer piso. Ahí los juntan todos. Unos transeúntes se quedan a presenciar lo que está por ocurrir, entre ellos un niño que de curiosidad toma un libro y le da una ojeada. Uno de los bomberos mira al padre del niño con ojos de odio, este le arrancha el libro a su hijo y lo tira junto con los otros. El libro que ojeaba el niño era “The moon and sixpence” de Somerset Maugham. Luego de ya tener todos los libros juntos, a Montag, sus compañeros le colocan una vestimenta encima de su traje y un casco, luego le dan una manguera con la punta con forma de metralleta y saliendo chispas de fuego. Montag la acciona y zasss, el fuego invade los libros. Son 26 segundos los que el fuego cae sobre los libros. Fahrenheit 451 es la temperatura en la que los libros se encienden y arden (Ese número 451 llevan los bomberos en el cuello de sus uniformes de vestir).

Montag afirma sobre su empleo: “Es un trabajo como cualquier otro .. es un buen trabajo, con mucha variedad. El lunes, quemamos Miller; el martes, Tolstoy; el miércoles, Walt Whitman; el viernes, Faulkner; y sábado y domingo Schopenhauer y Sartre. Los reducimos a cenizas, y luego quemamos las cenizas. Es nuestro lema”.

Conocer a la joven maestra Clarisse (Julie Christie) cambiará la perspectiva del mundo que tiene Montag. Le hará darse cuenta que vive en un mundo donde a la gente no le gusta pensar, donde a la gente le dicen que haga algo y lo hacen al pie de la letra. Montag comenzará con un dilema shakesperiano de seguir siendo parte del cuerpo de bomberos y destruir los libros o convertirse en un ser pensante que defienda toda la información que proporcionan los libros, todo eso que hace al hombre “pensar” mientras lee. Luego Montag esconde en su casa libros que lee cuando su esposa está dormida. Estando próximo su ascenso en la comandancia de bomberos, estos descubren el secreto de Montag. Él huye y se convierte en un fugitivo. ¿Qué le pasará?

Fahrenheit 451 es una película sobre el “amor a los libros”. Oskar Werner destaca en el papel de Montag, con esa mirada desafiante y luego dubitativa. No me cansaré de repetir que el acierto de Truffaut en sus películas era escoger los actores precisos para las historias que filmaba, en el marco de una música selecta.

El amor es la respuesta a todo. Es la única razón para hacerlo todo. Si no escribes historias que amas, nunca funcionará. Si no escribes historias que otras personas aman, nunca funcionará.
(Ray Bradbury)

Autor: David Cotos

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